Motivos para la esperanza de un renacer europeo

Son muchos los meses sin escribir una entrada sobre una de mis pasiones: el ideal europeo. Pero la verdad es que no es fácil en estos momentos. El actual panorama noUE EKG invita al optimismo. No hay una clara hoja de ruta de qué queremos ser y a dónde queremos ir. No hay claros liderazgos en la UE, salvo uno, y este es ya demasiado dañino. La combinación de austericidio + inmovilismo nos ha llevado a estos derroteros. La señora Merkel se ha afanado a fondo en mantener una burbuja irreal de gestión férrea germana, que se desmorona por momentos. La actual crisis del Deutsche Bank es solo el inicio, por no hablar de la gran estafa orquestada por sus gigantes de la automoción. Es muy fácil vender que yo lo hago genial a costa del sufrimiento de la población de la periferia. Podría parecer demagogia, pero no es así, la solvencia financiera y de la deuda alemana se soporta, en parte, gracias a esas cargas que soportamos otros.

En otro orden, además, Europa ha perdido su centralidad en el tablero geopolítico de su zona de incumbencia. Mientras, en el Kremlin asisten divertidos ante el estupor y la zozobra europea. La crisis humanitaria derivada del éxodo sirio, no es ninguna casualidad. Obedece a los planes de Putin de quebrar el espacio Schengen y de la autoconfianza de la UE. ¿Cómo lo está haciendo?, es fácil, apoyando al régimen de Al Assad, a la vez que mina (y bombardea) a la (poca) insurgencia civil siria; dejando a la población hostil al régimen dos vías: ser masacrados por el régimen o por ISIS. La lógica opción es la del éxodo, y eso lo tiene muy claro la postura rusa. Así se consigue desestabilizar aún más a la ya hastiada opinión pública europea, y ya de paso si surgen partidos que desestabilicen el sistema, aún mejor. Basta con ver lo que está ocurriendo en Francia y Escandinavia.

Pero es que además, tenemos la cuestión interna del Brexit. La tan traída cuestión del “cheque británico”, un error de nacimiento que nos sigue pasando factura desde la incorporación del Reino Unido a la entonces CEE. Ya no es sólo una cuestión económica, es más bien de política interior britábrexit doornica que afecta a las costuras de la Unión. La incapacidad de Cameron para contener las soflamas del UKIP, xenófobo y antieuropeo y del ala más euroescéptica de los tories, nos llevan a que esté encima la amenaza constante de una salida de Gran Bretaña de la UE gracias a un referéndum. Esta situación es cómica, ya que esa salida perjudica más al Reino Unido que a la Unión, por cuanto significa a nivel comercial y financiero. La opinión de Ana Palacio al respecto es clara, por no hablar de la opinión de los propios empresarios británicos que ven la salida como un disparate político y económico.

La cuestión es que Cameron y Merkel están dilapidando el ideal europeo. Mientras, una Comisión demasiado tecnócrata y un Europarlamento que no tiene figuras mediáticas ni liderazgos que lo empoderen ciudadanamente frente a los otros polos del poder institucional europeo, asisten como invitados en una serie de tomas de decisiones que cada vez se atribuye más el Consejo. Europa es más intergubernamental que nunca, y esa no puede y no debe ser su esencia.

No obstante, a pesar de que en la próxima reunión del Consejo Europeo del 18 y 19 de febrero de 2016 en el que los dos puntos estrella serán la cuestión británica y la política sobre inmigración (como si no hubiera cuestiones más urgentes: políticas de innovación, competitividad, empleo, empoderamiento ciudadano, arquitectura institucional de la UE, política exterior, etc.), que lejos de resolver la cuestión lo que harán será poner paños calientes y dejar que las no decisiones languidezcan; ha habido un motivo previo para la esperanza: los países fundacionales (Benelux, Italia, Francia e incluso Alemania) lanzaron un mensaje el pasado martes 9 de febrero, en una Declaración Conjunta, sobre la necesidad de avanzar en una unión más fuerte y estrecha que la existente, para contrarrestar institucionalmente el órdago británico. Eso es una andanada contra los vientos que está sembrando de dudas David Cameron, en el interior del Consejo y contrarresta tantos meses de ausencia de un claro compromiso europeo, e incluso retrotrae a la propuesta de la antigua Comisaria Vivianne Reding antes de las últimas elecciones europeas.

En la reunión que mantuvieron en Roma (lugar lógico, dado que Mateo Renzi es de los pocos líderes europeos que sigue haciendo una defensa cerrada de Europa, desde su puesto de Primer Ministro italiano), afirman que: “Seguimos decididos a continuar con el proceso de creación de una unión cada vez más estrecha entre los pueblos de Europa”, además de añadir que “Europa es exitosa cuando juntos superamos nuestro interés propio por el espíritu de la solidaridad”. Esta última cuestión no es baladí, ya que al tratar la cuestión migratoria es importante recordar que fue el espíritu de solidaridad y fraternidad el que ha creado la mayor área de paz y flujos sociales y económicos, en un continente que hace 75 años se desangró por última vez, acostumbrado a batallar sin fin, a lo largo de los siglos.

Ese espíritu debe prevalecer, ese ideal debe ser un faro para propiciar una acción política que nos saque de este impasse en el que vivimos, y que retome el discurso político de una asociación de éxito. La UE debe ser un modelo de éxito que se exporte a otros territorios. Superar barreras culturales, lingüísticas y económicas deber servir para empoderar a la ciudadanía, para mostrar que nuestras viejas democracias están preparadas para adaptarse a nuevos cambios en este cambio de paradigma histórico de modelo social y económico que estamos atravesando y en el que la UE puede ofrecer un nuevo estilo de gobernabilidad, que supere a los viejos estados nacionales y la “dictadura” de los mercados del sistema financiero. Este es el reto y no otro, pero para ello hemos de ponernos a trabajar de verdad.

¿Estamos aún a tiempo?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *