Decepción a la europea

Aviso: no es una entrada antieuropeísta, es una entrada fruto del hastío, de la impotencia, de la desazón, de ver que esto iba a ocurrir y que nada iba a cambiar.

El gran problema de las elecciones de los próximos días, entre el 22 y el 25 de mayo deELECCIONES EUROPEAS 2014, en el conjunto de la UE, no es solo la desafección ciudadana por la política y las horas bajas del “ideal europeo“. Es que se ha perdido la oportunidad casi una década en hacer pedagogía europea, tras el fracaso de la iniciativa por dotar a la comunidad de una Constitución embrionaria, que aportaba un valor político al sistema cuasifederal en el que se desarrolla nuestra actividad política, pero al que le falta la parte más necesaria para su desempeño: una ciudadanía europea.

Tras el batacazo constitucional y en la antesala de la crisis que lleva instalada en Europa 7 años, con especial incidencia en los países meridionales, como bien sabemos; fue toda una alerta de que fallaba algo. Europa no conectaba con la ciudadanía, porque Europa no comunicaba a la ciudadanía. La comunicación europea lleva instalada en la necesaria decodificación de los mensajes de “Bruselas” a través de los estados miembro, y en el actual contexto, es la oportunidad que tienen para descargar en el complejo político-burocrático europeo, para exhortar a sus poblaciones nacionales de que todo lo malo viene impuesto por “Bruselas”.

Con estas mimbres, difícilmente se puede construir una ciudadanía europea, máxime cuando algunos de los partidos aspirantes a ganar su circunscripción nacional son abiertamente antieuropeos, populistas o xenófobos. El caso de Francia, con el Front National, el de Holanda con un líder que niega la existencia de la conciencia europea, o el accion reaccion decisioncaso del Reino Unido con el UKIP, son la muestra de que toda la construcción europea, desde el punto de vista de la ciudadanía, carecía de andamiaje.

Ha faltado pedagogía, por desinterés nacional de los partidos principales y de no saber cómo hacerlo a nivel de las instituciones europeas desde Bruselas (caso aparte son las representaciones de la Comisión y del Europarlamento, que intentan conectar con la ciudadanía, pero con escasos recursos, y con más ilusión que apoyo).

Los partidos sólo se acuerdan de hablar de Europa durante las Elecciones Europeas. ¡Ah, no! que ahora toca hablar de lo mal que lo hace el gobierno o la oposición, en función de herencias o gestiones recibidas. Y así no hay manera. Todavía no he escuchado a ningún partido político hablar de Europa.

Nos han secuestrado, una vez más, el discurso europeo en estas elecciones. Me he quedado con las ganas de saber cuáles van a ser las líneas maestras de gestión del futuro Presidente de la Comisión y de qué van a apoyar los partidos políticos en la Eurocámara. Con un único programa que defender a escala europea. Esto es lo serio, con los obvios anexos nacionales.

Pero lo peor, es que teniendo el Europarlamento con más poder en la Historia de Europa, vamos a ver como euroescépticos, eurófobos, populistas de todo pelaje y xenófobos van a llenar una cámara que representa la esencia de una historia de éxito que acabó con el conflicto y la escalada armada en Europa desde el final de la II Guerra Mundial, basada en la cooperación y la aceptación de los demás, y que debe ser la antesala de un modelo de gobernabilidad exportable a otras regiones del mundo.

No. Aquí y ahora, se trata de dividir, de excluir, de buscar fantasmas y enemigos que ayuden a esconder las vergüenzas de nefastas gestiones.

Por aterrizar en España, ni siquiera se ha permitido por parte del Gobierno lanzar la campaña institucional del Parlamento Europeo para luchar contra la abstenciónno interesa en Moncloa -, tenemos un candidato que ha sacado todo su curriculum oculto (no ha sido un lapsus, créanme) sobre su manifiesta cultura machista y despectiva para con la mitad de la población de este planeta. Un candidato, que no quería serlo, que sabe que no va a ser europarlamentario, porque su jefe le ha buscado un asiento en el Colegio de Comisarios (de momento) y una candidata que, en caso de que gane la opción socialdemócrata con Martin Schulz para presidir la Comisión, implica que Elena Valenciano, será una de las piezas clave del, espero, grupo mayoritario del Europarlamento.

Por otro lado, asisto impávido ante la instalación en la opinión pública que estamos ante la ruptura de un “sistema bipartidista” (sic). España no es un sistema bipartidista, es una democracia parlamentaria con dos partidos que sostienen el apoyo principal de la población, cualquier similitud con EE.UU. o el Reino Unido es pura especulación. De hecho, Reino Unido con un sistema, que sí apuesta por un sistema bipartidista, tiene en liza 4 opciones por conseguir escaños en sus “constituencies“.

Que yo recuerde, en España, se puede escoger cualquier papeleta para ser introducida en la urna. Pero hay que buscar enemigos y culpables. Aunque es claro que urge una reforma constitucional para desarrollar un sistema federal de estado y un sistema parlamentario que refuerce la participación ciudadana y refuerce a nuestra herida democracia, pero esto no toca hoy.

En Europa se juegan muchas cosas, en el Europarlamento se legisla para regular nuestra actividad política y social, pero nadie se ha preocupado en explicarlo en todos estos años. Seguimos teniendo la falsa ilusión de que nos gobiernan nuestros estados nacionales: falso. El grueso de nuestras vidas se decide, democráticamente, en Europa, y nuestros estados nacionales han dejado de tener peso político, no por el “efecto Bruselas”, sino por su escaso peso económico, en un mundo globalizado en el que no tienen ni voz, ni voto.

Solo tenemos una posibilidad de que nos oigan, y reside en Europa.

Y aún así, ¿no vas a votar? Y es más, ¿si votas, lo harás por una opción antieuropea?

No, ¿verdad?

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