De Pesadillas nacionales a otro Sueño europeo…

Vivimos en época de zozobra, de confusión. Sin duda. No estamos ante una época de cambios, sino ante un Gran Cambio de Época. Ahora bien, es difícil saber la dirección que ese cambio imprimirá a las naciones de the european dreamtodo el mundo.

Seamos francos, no corren tiempos para el optimismo. De echo, serlo o aparentarlo, implica cierta reprobación en tu entorno. Es como si el emprendizaje sólo se viera con buenos ojos, en términos económicos. El emprendizaje social y político (¿Existe?), están claramente denostados.

Este post, es una llamada al optimismo en estos momentos de inestabilidad, en todos los sentidos, que jamás hemos vivido. Lo escribo cuando España está a punto de alcanzar los 300 puntos básicos en la prima de riesgo. Algo, que de mantener esta tendencia, nos llevará a un más que previsible “default” de la economía española. Algo para lo que la inmensa mayoría de este país no estamos preparados. Tal choque económico supondría un retroceso en nuestro sistema de vida de al menos 20 años, es el precio que tendremos que pagar por nuestra devaluación financiera.

Tengo 40 años y crecí en mi adolescencia, con el miedo (compartido por todo el orbe) de morir en un desastre nuclear, en el armagedón planificado de soviéticos y americanos. De hecho, era la única guerra en la que pensábamos. Ni Francia, ni Inglaterra, ni Alemania, ni por supuesto nuestro país hermano, Portugal; suponían una amenaza, en tanto que queríamos pertenecer a lo que entonces era la Comunidad Europea. Pero para lo que nadie nos preparó jamás, era para una hecatombe financiera, para el fin de la hegemonía comercial europea. Y esto es muy difícil digerir. Máxime en un mundo que ni tiene referentes, ni los persigue, y que tan sólo idolatra al símbolo del dólar (ni siquiera el dólar representa lo que representa, realmente, en términos patrióticos para los norteamericanos).

Escribo este post en respuesta a otro de mi buen amigo Juanjo Ibañez (alias @Bomarzo), que en su Jardín escribió la semana pasada una entrada llamada “Leña al mono o la historia de un fracaso“, el fracaso es la UE para él (y mucha gente), y precisamente Juanjo no es sospechoso de antieuropeísta ni nada parecido; ese post es fruto de la impotencia de ver lo que está ocurriendo en nuestro espacio social, político y económico y no encontrar soluciones, ni liderazgos, ni siquiera titubeos. Siento estar en total desacuerdo contigo Juanjo, pero Europa sí tiene los instrumentos jurídicos para evitar lo que está pasando. Se llaman Tratado de Lisboa y Unión Económica y Monetaria. Otra cosa, es que tales instrumentos no han sido desplegados convenientemente.

Europa (la UE), no es algo abstracto, algo ajeno a nuestras circunstancias nacionales. Nos ha permitido construir una arquitectura democrática, colaborativa, participativa y de desarrollo social y económico en los últimos 60 años. Otra cosa, es que los actuales reponsables de las cancillerías nacionales que conforman los 27 y se sientan en el Consejo Europeo, hayan provocado esta parálisis institucional, pero sobre todo política.

Si, a comienzos de la década, se hubiera instaurado junto al Euro una Política Fiscal común (algo totalmente necesario y obligatorio, para compartir una moneda), tal como requería la UEM, ahora no tendríamos estos problemas (o no serían tan graves). Si en vez de torpedear el andamiaje del acervo comunitario, con la idea de descafeinar la unión política (gracias a los sospechosos habituales), por parte de algunos estados, se hubiera avanzado en la construcción social y política. Era este comienzo de siglo, en un momento de crecimiento desaforado, un momento idóneo para hacer cambios estructurales, para anticiparse al nuevo mercado global, que ya se sabía y que no es fruto de la crisis. El crecimiento de China, de los tigres asiáticos, de India o Brasil, no comenzó hace dos años, viene de muy atrás. Exactamente desde que terminó el siglo XX. No, está equivocado querido lector o lectora. El siglo XX, terminó en noviembre de 1989, con la Caída del Muro de Berlín y desde entonces la Globalización y la política multipolar comenzó a ser una realidad, totalmente amplificada por la irrupción de internet y el masivo uso de las TICs.

Dicho esto me remito a lo anterior. No estamos ante un fracaso de Europa, como institución. Sí estamos ante un fracaso de Europa como ente cultural y económico, por la sencilla razón de que sus dirigentes [Europeos, elegidos por sus nacionales. NO se trata de entes o personas ajenas a los territorios europeos] no han estado a la altura. Tenemos la peor remesa política en esta década, de toda la Historia Contemporánea Europea desde el fin de la II Guerra Mundial, y esta falta de liderazgo y sobre todo de largoplacismo en nuestros dirigentes, nos han llevado a esta situación.

euro-hundiendose1Es más, creo que al Euro, le quedan pocos meses de vida. Y no, no será España quien lo liquide. Será Alemania, cuando España tenga el “default” a las puertas, el sistema bancario alemán no podrá sopotar lo que se le viene encima y será el final de la moneda única, de la UEM y de la actual arquitectura financiera europea; lo cual nos obligará a modificar nuestro sistema político europeo, otra vez.

Pero, ¿dónde está mi optimismo?, pues en este momento. Una crisis es un período de cambios, que si además sucede en un cambio de época, serán trascendentales. Nos obligará a replantear estructuras, estrategias, alianzas, sistemas. Si no, no habrá servido de nada, y todo quedará latente, para emerger de nuevo con más fuerza. Nos debe obligar esta crisis, a crear sistemas de control financiero a escala planetaria. Los ciudadanos deben recuperar el espacio del “ágora”. Toda vez que ya hemos sido desplazados y suplantados, por organizaciones empresariales multiterritoriales que controlan el PIB (y por lo tanto la riqueza del planeta). Son tiempos de confusión. Vivimos en un sistema socioeconómico, en el que es más fácil entablar una discusión, debate o encontrar una solución a nuestros problemas en entornos 2.0 con las empresas (la RSC 2.0) que con las administraciones, a pesar de vivir en una época en la que la eAdministración y el oGov están plenamente instaurados. Espejismos. Las organizaciones empresariales son más dinámicas y eficientes que las administraciones públicas de cualquier estado del planeta, y esto agrava la situación de desamparo. La percepción de la ciudadanía es que jamás ha estado tan lejos de sus representantes políticos.

No obstante, creo en Europa, y sé que Europa será la solución. En la próxima década, deberemos adaptarnos a esta situación, vía Estrategia 2020 y por supuesto los esfuerzos nacionales que cada país habrá de realizar. Van a ser tiempos duros, todos nos volveremos más autárquicos y endogámicos al principio, pero sólo la cooperación y el trabajo conjunto nos harán avanzar. Deberemos cambiar de mentalidad, tendremos que hacer sacrificios, renunciando a logros para volver a recuperarlos una generación después, totalmente adaptados a la nueva realidad transnacional.

Estos esfuerzos exigirán cambios en nuestros sistemas productivos, cambios en nuestros sistemas de formación y educación, cambios en la estructura militar y de defensa común, cambios en el sistema de desarrollar nuestras economías. Europa junta podrá, pero estado a estado, acabará derrumbándose. Nuestras economías están tan interconectadas, que no somos plenamente conscientes de ello. No entiendo que nuestros líderes nacionales no hagan pedagogía de ello. Eso sí, el cansino eco de cuando algo va mal es por culpa de Europa, y cuando algo va bien es por nuestros geniales gobiernos nacionales; es una absurda falacia. El maniqueísmo ramplón que vive cada estado de Europa es el culpable de la actual situación, junto con el cortoplacismo de sus líderes.

Es el momento para la acción, para tomar decisiones arriesgadas, cargadas de futuro. Pero, me temo, en Europa no hay nadie preparado para ello, porque no hay talla para ello.

Termino. Este Cambio de Época es un cambio de sistema. ¿Cuál? No lo sé. Depende de todos cual debe ser. Utilicemos nuestras herramientas democráticas para cambiar NUESTRO futuro, y dejemos maniqueísmos y lo que nos divide atrás.

10 thoughts on “De Pesadillas nacionales a otro Sueño europeo…

  1. Pingback: Bitacoras.com
  2. Paco, tenemos un manual de instrucciones para salir de esta que no hemos sido capaces de aprobar. Comparto contigo esa idea de que falta liderazgo, pero a mi juicio Europa debe ser refundada o morirá de inanición.
    Europa como problea, Europa como solución… Ok. Seamos honestos y marchemos hacia una federación de Estados real. Así, vale. Si no, son vendas frías.

  3. Te recuerdo, Juanjo, que el avance de la construcción europea se basa en una serie de “checks & balances” para avanzar hacia una arquitectura más o menos federal. El problema es que hay países y ciudadanos que no comparten esa visión. De la misma forma que es difícil provocar una secesión pacífica (léase Catalunya o Euskadi, siempre habrá un porcentaje de ciudadanos que no apoyen una deriva u otra), lo mismo ocurre con la creación de una nueva entidad político-nacional-transnacional. Es díficil, pero no imposible.
    La cuestión es adaptarse a los devenires de la Historia y saber reaccionar a largo plazo, como ocurrió en otras etapas.
    EUROPA es la única solución 🙂

  4. Paco, conoces perfectamente que por convicción e ideología creo en Europa, creo en la globalización… Pero hemos sido derrotados en esta batalla. Europa se ha minimizado, ha quedado reducida y empequeñecida. Y no veo qué, quién o cómo podremos salir de aquí.

  5. Ese es el reto en un cambio de época, encontrar soluciones sin manuales, sin métodos prácticos en los que apoyarse de tiempos atrás. Debemos iniciar el nuevo emprendizaje europeo.
    Esta es la cuestión. Y no debemos dejarla en manos de políticos tan solo. Es el momento de la Europa de los Cudadanos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.