Economía, o Titanic “revisitado”

Insisto una vez más que esto de la economía no es lo mío, pero la verdad es que cada día me preocupo cada economia_cero1vez más de que el futuro del planeta esté siempre supeditado a las decisiones técnico-económicas pertinentes, que de forma obstinada en los últimos años se tornan incongruentes entre los objetivos perseguidos (públicamente) y los logros mostrados.

Y es que, me reconocerán, que los datos que “vomitan” las estadísticas oficiales llevan a un estupor continuo. Así que hoy nos tenemos que desayunar con la agradable  noticia de que Francia y Alemania (la locomotora europea siempre la han llamado) muestran signos de recuperación, con un crecimiento del 0.3% del PIB de ambas. Pues bien, la noticia según en que me medio la leas o la oigas, deja como un poso de amargura, puesto que esto no estaba previsto (!!!!); y es que señores “especialistas de la economía global“, no han acertado ni una de sus previsiones en los últimos tres años.

En cualquier campo profesional, o académico, esto hubiera valido un despido masivo, pero en el campo de la economía, no. Todo es viable, todo es permisible, todos los datos pueden ser “objetivamente” validados, según sean los datos que se aporten al estudio (es decir: se fabrican más datos, que los que se interpretan con datos cuantitativos objetivables).

Un dato más: seguro que alguno de vosotros habéis sido víctimas colaterales de esto. Cuando en el verano pasado comenzó la demencial escalada del euribor que preveía unos intereses no recordados ya en la Eurozona; Bancos y Cajas se lanzaron a ofrecernos paquetes de protección de nuestras hipotecas, garantizando para ello con una nueva firma (es decir, contrato nuevo), que al menos durante dos años, no nos subirían la cuota por encima de un 5.5% si la cosa seguía en aumento (ellos te aseguraban que la ola seguiría creciendo, y que esta situación seguiría así, durante dos años más al menos). La realidad es tozuda, y ahora vemos que el euribor está en límites más razonables que hace 3 años. La cuestión a plantearse ahora es: ¿engaño?, o ¿desatino total? Prefiero pensar más en lo segundo, que en lo primero. Pero en ambos casos nuestro sistema financiero lo único que hace, es darme más miedo aún.

Más: Ahora, que estamos en plena deflación, el Gobierno no quiere oír hablar de ello. Mensaje para La Moncloa: Ahora que no hay elecciones, ni escollos importantes (salvo la impresentable, demencial y anticívica campaña de Mariano y compañía), ¿no es el momento para salir a la palestra y reconocer lo que ya es de dominio público, arremangarse y domeñar la situación? O, volveremos a vivir el esperpento de cuando la crisis era ya “vox populi” y se seguía diciendo que no era nada más que una desaceleración de nuestra economía.

¿Aprovecharemos lo que ocurre en España? para cambiar el modelo productivo, apostando por nuevos nichos de mercado, nuevas organizaciones con modelos organizativos alejados de los vetustos modelos que hemos tenido hasta ahora, aprovecharemos el tirón de la web 2.0 para adaptar nuestras empresas a este cambio social y por lo tanto con ramificaciones económicas, haremos de la I+D+i nuestro valor intrínseco (no sólo en España, sino en la UE) para poder competir en el mercado internacional, cambiaremos la orientación del modelo turístico (y visión a largo plazo del mismo), apostaremos por las industrias culturales en toda su extensión, crearemos un modelo más eficiente de organización de lo público y apostaremos decididamente por una educación de calidad, asentada en la meritocracia y el respeto por la sociedad y las necesarias jerarquías de valores consustanciales en un sistema de equilibrios cívicos…

Esta es una reflexión que me surge esta mañana, tras oir la radio y leer la prensa económica. Insisto la Economía ha muerto, está exhausta, NO es una ciencia (no se basa en modelos lógicos, confirmables y contratables), en la actualidad es más un sustrato cabalístico y futurológico. La Economía, es una disciplina que debería llamarse Historia de la Economía. Visto lo visto, sabe analizar muy bien el pasado, desde el minuto posterior a los hechos acontecidos, pero es incapaz de saber lo que pasará al minuto siguiente.

¡Ah!, y por favor déjense de la monserga de lo de los ciclos de tipo sierra, es una obviedad. Basta con que observemos nuestro devenir en la vida (la de cada uno de nosotros) para demostrar que, entonces, la Economía es una “imitación de la vida” y por lo tanto imposible de cuantificar y evaluar con previsiones de futuro objetivas.

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