La Estrategia 2020 se la juega en el Europarlamento

La semana que viene, la Comisión Especial sobre Retos Políticos del Europarlamento indicará el sentido del voto de la institución, sobre la posibilidad de congelar el presupuesto de la UE para el período 2014-2020. Para ello el Eurodiputado español Salvador Garriga del PPE (Grupo Popular Europeo) presentará un informe, con una serie de recomendaciones al Consejo para que el mismo aumente un 5%.

Tras esa votación, se iniciarán las negociaciones entre el Parlamento y los Estados miembros, para decidir sobre esta cuestión en las próximas semanas.

En alguna que otra ocasión, he dicho en este blog que las instituciones europeas se están especializando en dispararse en el pie, no sólo por lo mal que proceden y especialmente, comunican, su gestión; sino por el empecinamiento obstinado en hacer imposible entender lo que defendemos como entidad transnacional. De verdad, que a mi, cada vez me cuesta más.

En el informe que se presenta, el miércoles 8 de junio, se pide un aumento del 5% del presupuesto para ese período, toda vez que la Estrategia 2020 ya está lanzada, y que obviamente necesitará de un gran esfuerzo financiero para que sus medidas den frutos, especialmente las destinadas a reforzar la competitividad europea y la creación de empleo y un nuevo tejido productivo. Pero, en el informe se deja ver que el Consejo no va a estar de acuerdo. Al fin y al cabo los Presidentes de los gobiernos nacionales, están haciendo grandes esfuerzos por contener el gasto en sus países y no van a querer, ni saber, defender una subida en Europa.

Por ello el Informe Garriga, pedirá que al menos si no se sube el presupuesto, se indique por parte del Consejo cuáles han de ser las prioridades políticas de gasto, y es aquí donde todo vuelve a fallar, ya que se incide en que se han de proteger dos grandes áreas de gasto: las políticas de cohesión (nada que objetar a esto) y las políticas de ayudas a la agricultura, y es aquí una vez más donde volvemos a fallar.

Tomará alguna vez la Unión la decisión de hacer una reconversión integral del sector agrícola europeo, tomaremos constancia que somos un territorio único compitiendo en un mercado mundial y no en uno atomizado a 27 partes (y sus subpartes). Entenderán nuestros responsables políticos que no es defendible que se inviertan más euros en una vaca europea, que en la formación de un joven. Esto no puede seguir así. Por supuesto que hay que ayudar a la producción agrícola, pero reconvirtamos el sector, ordenémoslo y preparémoslo para ser competitivo y productivo, de forma sostenible, a escala global. El actual monstruo que es el FEOGA, un devora subvenciones, impide que se puedan destinar partidas a la creación de un nuevo modelo productivo, con un alto valor añadido.

Lo rematadamente paradójico de esta situación, es que ya está contemplado en la Estrategia 2020 y en las 7 herramientas con las que cuenta para llevarlas a cabo, pero a ver quién es el líder europeo que hace un llamamiento a esta cuestión en los próximos años. Se nos agota el tiempo y carecemos de visión política a largo plazo, y esto parece no entenderlo nadie.

Por otro lado, me encanta la defensa que el Informe Garriga hace sobre la necesidad de que la Unión disponga de un régimen de recursos propios, tal como indican los Tratados, para generar servicios genuinamente propios de la UE y no del actual sistema basado en las contribuciones nacionales de los Estados.

En fin, seguiremos esperando a que se rompa el status quo de una forma de proceder de hace décadas…

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