La ineficacia del Banco Mundial

El Director de Tendencias Económicas del Banco Mundial, Andrew Burns, anunció el día 9 de junio, en la presentación del Informe de Perspectivas Económicas Mundiales de 2011, que España está en una situación  economia_cero1muy grave“, una situación de la que viene haciéndose eco la prensa anglosajona desde hace tiempo (y exagerándola) especialmente en la Biblia salmón WASP, The Financial Times (con suplemento especial incluido esta semana). Ni que hablar de The Times, que en la edición del 8 de junio comenzaba con este titular de su corresponsal en España “Basura sin recoger, hospitales en modo de emergencia y escuelas cerradas…”; por supuesto era una noticia en referencia a la huelga de funcionarios, pero para eso había que leer el grueso de la noticia, lo que interesa es que parezca que la situación española se equipara ya a la griega. Como colofón el artículo ayer del New York Times, en el que se decía que el Gobierno de Zapatero está haciendo todo lo posible para que España gane el Mundial de Fútbol, y sirva como un “escape” a la angustiosa situación que vive el país.

No voy a ser yo quien niegue que estamos viviendo una situación alarmante. Sí, alarmante porque en definitiva que haya tantos millones de familias que vivan la angustia del paro es trágico, alarmante por la nula o escasa confianza en el futuro que tenemos, alarmante por la ceguera política de quienes hacen política en este país, y por su visión cortoplacista de la Política. Alarmante, porque hace falta que hagamos grandes sacrificios que aún nadie sabe como contarnos, tenemos que hacer una reestructuración de nuestro sistema productivo y hasta ahora no veo ningún avance, ninguna señal, y alarmante porque no veo una sociedad unida, caminando hacia un objetivo claro: la senda del crecimiento económico y social.

Dicho esto, también he de decir que para nada aceptaré que esto es una debacle, como nos quiere hacer pintar la prensa anglosajona (y sus adláteres mercados especulativos monetarios, son ellos los que están haciendo beneficios en este momento). No fue en España, donde estalló la crisis, ni fue en España donde hubo que inyectar ingentes cantidades de dinero PÚBLICO al sistema, como ocurrió en EE.UU., Reino Unido o Alemania, por poner claros ejemplos. En España, tan sólo ha habido problemas con dos cajas, y se pone de ejemplo en el sistema financiero internacional,  nuestro sistema de provisión financiera del sistema.

Dicho esto, y tras la orgiástica inyección de dinero público en el sistema financiero internacional, con un coste 0, si cero, porque lo único que se les pide (espero) es que devuelvan lo prestado sin intereses (¿lo harán?); ahora resulta que tenemos un problema de Deuda Soberana (no sólo en España) y para resolverlo se necesita el dinero de aquellos a los que salvó de la quiebra (lo que no se ha hecho en la historia, con ningún sector productivo a escala global), que evidentemente lo van a dar a precio de mercado, es decir con intereses. Resultado: Los mismos de siempre ganan, pese a su nefanda eficacia y ausencia de ética global (por cierto los mismos “gestores” que originaron la crisis, son los que ahora negocian las deudas soberanas, ¡que asco de sistema!).

Pero volvamos al inicio. Si ya es pernicioso que el sistema financiero y los sistemas públicos internacionales dependan de la calificación “independiente” de tres agencias de rating, que obviamente poseen sus propios intereses y que además operan como agentes dentro del mercado para hacer ganar a sus clientes; más pernicioso aún es tener una estructura bancaria planetaria, que lejos de hacer de la transparencia su divisa, trabaja a cuenta de la mayoría financiera anglosajona imperante.

En el día de ayer, el Banco Mundial falsificó datos sobre España, adjudicándonos un nivel de deuda que no tenemos, somos los 14º y por debajo de la media de la UE, con tal de establecer un ranking oficial (para oficializar el famoso PIGS de la prensa anglosajona, cabe recordar que no es ningún acrónimo oficial de ninguna agencia oficial internacional), bautizándonos como EU-5 (Irlanda, Grecia, Portugal, España e Italia). Tras titubeantes vacilaciones sobre el por qué, quisieron justificarlo como una clasificación de riesgo entre deuda y déficit; pero es que ni así. En este sentido son más peligrosas las combinaciones de Reino Unido (¡!) y Francia, que la de España.

Mi indignación es palpable. Al fin y al cabo, para los mercados tener a la 9ª potencia económica a tiro de especulación es un plato más que goloso, y que a ello se presten instituciones y la prensa anglosajona que lleva años afilando la guadaña (creo que nunca superaron que las empresas españolas se fueran de compras en los 90 y a principios de siglo por Reino Unido, América y EE.UU.), no es sino el resultado de una vendetta largamente esperada.

Nos toca, trabajar duro y remar juntos, esa es la única receta para salir de esto. ¡Ah! y es el momento de dejar hacer a los emprendedores.

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