La Unión Europea tiene cura, y futuro

Sí, y se llama TRANSPARENCIA y PEDAGOGÍA. Déjenme que me explique. Uno de los principales problemas de la UE es su incapacidad para ser comprendida por la ciudadanía (y diría que muchos de sus políticos también).union-europea

Su construcción ha sido complicada, alambicada, y en muchas ocasiones incomprensible. Mejor no recordamos el infortunio de la no-nata Constitución Europea. Es lógico, viniendo de un modelo cuasifederal, pero que en realidad tiene un gran componente intergubernamental, basado en sucesivas sesiones de soberanía de los estados en determinadas materias, especialmente en lo que a las mercancías y el dinero se refiere, de ahí su antiguo nombre Comunidad Económica Europea.

Además hay algo que la hace especialmente opaca, la arquitectura institucional, que para el gran público europeo es incomprensible, por no hablar del gran sistema de toma de decisiones de la Unión, que ha originado una propia disciplina: la Comitología, el entramado de normas e intercambio de informes, vademecums y demás, que hace especialmente dificultoso, el seguimiento del día a día de Europa que nos afecta a todos los ciudadanos europeos.

Pero, aquí es cuando entran en escena dos grandes problemas. De un lado la escasa información sobre Europa en los medios de comunicación nacionales, tan solo dedicada a las cumbres, al Consejo Europeo o al reparto de fondos. No hay información sobre el Europarlamento (un ente ajeno a la ciudadanía, por desgracia); por no hablar de la propia Comisión. La cuestión es que en las últimas dos décadas no se ha hecho pedagogía política acerca de la Unión, intentos periodísticos como The European fracasaron, o más recientemente el caso de Euronews. Menos mal que en España tenemos EuroEFE.

Pero además, hay otro gran problema, nuestros políticos achacan todos los males de nuestros respectivos Estados a “Europa”, como si fuera un ente abstracto y maligno, que nos odia y quiere hundirnos. No es así, las grandes decisiones económicas se toman en el Consejo Europeo, donde se sientan los 27 Primeros Ministros de cada uno de los estados, si bien es verdad que es como si no estuvieran, porque ya se encarga el “cáncer” Merkel de imponer sus criterios. Este es el verdadero problema, reunirse en Bruselas, tomar las decisiones en nombre de la UE y posteriormente hacer declaraciones populistas en sus respectivas cancillerías, diciendo que es Europa quien les obliga a tomar decisiones impopulares. Esto se llama hipocresía.

Dicho esto, el futuro de Europa pasa por una puesta al día de su sistema de rendición de cuentas a la ciudadanía, haciendo de la transparencia en la gestión y el presupuesto su divisa, impulsando una gobernanza ciudadana que le impela a tomar estas decisiones. Por desgracia, salvo alguna excepción, en la Comisión solo hablan de e-Gobierno, muy centrado en la e-Administración, tal como incide en este contexto la Estrategia 2020. Ese no es el camino, se ha de apostar por la filosofía del Gobierno Abierto, de la política 2.0, y especialmente por la apertura de datos públicos, algo que además de dotar de más legitimidad a las instituciones europeas originaría una auténtica revolución, por la oportunidad para crear nuevos nichos de empleo y emprendimiento, hasta ahora inimaginables.

La cuestión es: ¿están nuestros representantes interesados en un cambio tan drástico?, y peor ¿Existe el líder europeo que impulse ese cambio?

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