Lecciones alemanas, erneut!

Tras la (in)digestión de los resultados de las elecciones germanas el pasado 22 de septiembre de 2013 con la más que esperada victoria de la canciller Angela “cáncer” Merkel ioannou_merkel-UE(la cuestión era dilucidar si conseguiría la mayoría absoluta, algo que no consiguió), Europa puede estar “tranquila”, puede seguir en el impasse en el que languidecía, dado que nada ha cambiado y el status quo persiste.

Para aquellos que albergaban la vana esperanza de que el SPD diera la sorpresa, solo quiero desengañarlos aún más. El programa electoral de la CDU y el SPD poco varían en cuanto a la cuestión europea. Otra cosa es si Peer Steinbrück hubiera tenido un as en la manga que diferiera de lo expuesto en el programa. Mientras tanto, ayer el SPD renovó a su jefe parlamentario Frank-Walter Steinmeier con el 91% de los votos. Vamos, como si haber cosechado el segundo peor resultado de la historia para el SPD no fuera nada.

Como ven, los fracasos electorales y la no renovación no son una medida tan solo hispana, están bien asentados en la orbe política del continente, incluso en esa “máquina” de eficiencia sociopolítica que es Alemania.

Lo peor del caso es que Steinbrück no supone nada nuevo para la política europea, ni para la alemana. No en vano el fue el Ministro de Economía en la “grosse koalition” del primer gobierno de coalición de Merkel antes de que llegara el Ministro de Propaganda, perdón de Economía Herr Schäuble. Por lo tanto el actual líder del SPD no tiene nada nuevo que aportar, como ninguno de los miembros que tendrán la decisión parlamentaria en el partido socialdemócrata.

Es curioso, que a pesar de la rotunda victoria de Merkel, la sociedad alemana ha manifestado ser más de centro izquierda que de centro derecha; ya que la suma del SPD, Die Linke y Los Verdes suman más de la mitad del Bundestag. Eso sí, mientras que en el SPD y en Die Linke parece que no ha pasado nada, la cúpula de Los Verdes ha dimitido al completo.

El discurso, las formas y las “caras” del SPD suenan a viejo, a gastado, a nada nuevo. Como en otros partidos de la socialdemocracia europea (y no quiero señalar a nadie), hace falta inventar un nuevo discurso y relato, con nuevas caras y formas que prestigien; primero a la democracia, para recuperar la política para la ciudadanía frente a los “mercados” y los peligros para el Estado de Bienestar, para evitar esos peligrosos derroteros de discursos como el del Rey de Holanda, apelando a la “sociedad participativa”.

En estos momentos, tras las elecciones alemanas, se me hace más presente que nunca el análisis que Ulrich Beck en su libro “Una Europa Alemana” en el que desde su punto de vista germano, denuncia que Europa nunca podrá funcionar a la alemana, ya que Europa funciona mejor cuando Alemania actúa a la europea. Aunque me temo que esta visión debe ser difícil de cambiar cuando ves que tu deuda soberana te la financian los mercados, tienes estabilidad social y no tienes quien te pueda romper tu monolítico liderazgo interno y europeo. El precio: renunciar a ningún tipo de liderazgo mundial. Las otrora potencias europeas: Reino Unido, Francia y Alemania no juegan ningún papel global, ahogadas por el peso del socio principal EE.UU., por los cantos de sirena de sus socios asiáticos y especialmente por el actual papel de los BRICS.

Mientras tanto en Bruselas, Durao Barroso estará tranquilo, ocupado en su principal tarea: No hacer nada y esperar órdenes desde Berlín. De vez en cuando dará un discurso más o menos prometedor, como el anterior en el Estado de la Unión y ya está. Mientras tanto el Consejo Europeo seguirá dictando la política europea, el Europarlamento protestará y la Comisión se limitará a legislar sin molestar a Berlín.

En este año 2013, pomposamente declarado como Año Europeo de la Ciudadanía, nada pasará. Seguiremos esperando la Unión bancaria, toda vez que la fiscal se me antoja imposible, más aún con los resultados electorales alemanes, y así llegaremos a las elecciones europeas de 2014 de mayo. Pero eso es otra historia y pienso opinar, y mucho, hasta que llegue ese momento.

Los tiempos no son fáciles. Tenemos una ausencia total de liderazgo de Europa en el mundo y de liderazgos internos en Europa; con una visión y políticas desarrolladas por el Partido Popular Europeo que están llevando a la ruina a muchos países, a nacionalismos excluyentes, al desarrollo de nuevas bolsas de pobreza y a la quiebra de los principios de solidaridad y de subsiedariedad que han hecho crecer a nuestros países, gracias a las políticas europeas. Hacen falta nuevas políticas y nuevas visiones, dentro de una óptica postkeynesiana y que desarrolle una nueva visión de un capitalismo neoliberal que amenaza la paz social de nuestras sociedades.

Son tiempos de cambios necesarios, eso es lo que necesita Europa y lo que necesitamos los europeos.

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