Nace el Limbo de Europa

El sábado 10 de diciembre es el día posterior del día 1 del Año 0 de la Nueva Europa, o eso al menos es lo que todos podemos entender, tras el peligroso juego que nuestros “líderes” europeos han venido tramando en la UE. BERTRAMS-UK-EU_0Han sido demasiados meses de tensión y de indecisiones, que casi se llevan por delante lo que tanto costó construir tras la II Guerra Mundial.

En esta Europa germanizada a la fuerza, sin posibilidad de réplica o de modelo alternativo, por lo menos han ocurrido dos cuestiones clave: de un lado se deja atrás la paralizante amenaza británica del veto permanente ante cualquier decisión de calado que nos hiciera avanzar en la UEM o en cualquier otra cuestión de que pudiera ser relevante, y segundo, como resultado de esta, el suicidio histórico de un Reino Unido que nunca ha sabido quién es hoy en día en el entorno global en el que se disputa el partido de la Historia.

Mientras que Francia y Alemania han asumido, o eso parecen entender, que su peso individual es insignificante en el conjunto mundial; el Reino Unido se resiste a entender su ínfimo papel en el escenario mundial, y esa es la punta del iceberg del problema que ha traído la crisis del Euro a colación.

Además, hay otras cuestiones que son demasiado paradójicas en este proceso. Precisamente el directorio franco-alemán ha sido precisamente el más incumplidor del Pacto de Estabilidad (con 14 avisos en ambos casos, frente a los 4 de España) en los últimos años. Por otro lado, el papel de la Comisión se ha desdibujado por completo, consecuencia de estar en manos de un tecnócrata incapaz de aunar la voz del Colegio de Comisarios, a pesar de los esfuerzos de Van Rompuy de desarrollar acuerdos y filias desde su papel institucional.

Pero si hay algo patente en toda esta crisis, y es algo altamente preocupante, es ver como el Europarlamento está totalmente al margen. La voz de la soberanía ciudadana europea ha sido convenientemente callada. Esta Unión, parece más intergubernamental que nunca, con un Consejo Europeo demasiado poderoso, que está liderado por un binomio que no tiene traslación en los Tratados de la UE, y que por lo tanto carece de la legitimidad institucional (que no democrática) para llevar a la práctica sus decisiones. Una vez más, el gran sacrificado de un escenario de crisis es el pueblo europeo, y todo por la defensa de las políticas de austeridad y déficit cero que nos imponen los mercados, pero que no han sido objeto de debate riguroso, ni en los Parlamentos Nacionales, ni en las cancillerías.

Llevamos dos años haciendo sacrificios y no hay ni un momento de relajación. La prima de riesgo sube, las bolsas no crecen, ni aumenta el crecimiento, ni baja el paro… Por lo tanto, la cuestión es clara, este modelo que se lleva imponiendo durante estos años no funciona para generar riqueza y crecimiento. ¿Se sentarán nuestros líderes a plantear políticas alternativas, o vamos a tener que pasar por el aro permanente de la Sra. Merkel en los próximos años, financiando la deuda alemana gratis? ¿Qué pasará cuando comiencen a tener excedentes de fabricación que verán ajarse en sus almacenes porque nadie en Europa puede comprárselos, por la caída de la demanda?, ¿China, Vietnam, India, Brasil? Lo dudo mucho. Alemania se está pegando un tiro en el pie y se está desangrando poco a poco, casi sin advertirlo.

Pero volvamos al nuevo limbo europeo. Tiene ya frontera clara y definida, y está entre el Mar del Norte y el Paso de Calais, se llama Gran Bretaña. Gracias a UK puede que se de el mayor impulso de corte federalista desde el Tratado de Roma, con un sistema muy confederal como el llevado hasta ahora. No en vano la incorporación del Reino Unido a la Comunidad Económica Europea en 1973, fue más un intento de contrapeso para sus intereses nacionales, que de sumarse a la construcción de un proceso europeo, de hecho inventaron la contraCEE, ese engendro llamado EFTA, al que dejaron morir cuando vieron que incluso a los socios que no son miembros de la UE, les interesaba desarrollar pactos bilaterales para aprovecharse del mercado único integrado de la Unión.

David Cameron ha ido más allá, de lo que hubiera deseado incluso Margaret Thatcher, gran eurófoba, pero muy pragmática, sabedora de que estando dentro siempre se está a punto de parar cualquier objetivo que se considerara un “atentado” nacional contra los intereses británicos. Ya saben, a los amigos hay que tenerlos cerca, pero a los enemigos más aún. La cuestión es que lejos de ser una buena opción (a corto plazo lo es), a medio es un suicidio para el Reino Unido. No en términos políticos, la prensa británica está muy en línea con Cameron, incluso The Guardian no es muy radical con esta postura, hasta el Financial Times es bastante light, la sensación es que se ven “libres” de la dictadura europea.

Pero no nos engañemos. La City financiera del Reino Unido representa lo peor de esta crisis financiera mundial. Es casi un paraíso fiscal que Europa ha permitido para no molestar a su díscolo socio europeo. Es la mayor “lavadora” del dinero sucio que viene de los países del Este europeo (Especialmente de uno), y de otros “mercados” de reputación dudosa. La forma en que la Cámara de los Comunes y de los Lores mima a quienes traen millones de divisas bajo el brazo, en forma de nuevos operadores bancarios o de fondos de inversiones, ha producido tal borracheara que la actitud de Cameron es un fiel reflejo de ello. De hecho, asistió a la Cumbre de Bruselas sin Plan B, tal como han hecho todos sus antecesores desde hace 40 años, porque sabían que les iban a dar todo a cambio de que no se fueran, hasta que la situación de las falsas unanimidades ha desaparecido, por fin.

De hecho el Reino Unido tiene muchos problemas económicos, una gran deuda, y quedarse sin el manto protector de la UE le puede traer más problemas que ventajas. Si las medidas que se pondrán en marcha de armonización fiscal y de una UEM estricta, la Libra Esterlina se verá sola, y el Euro puede que paradójicamente salga blindado de esta crisis, haciendo en un año, lo que hubo de hacerse en una década.

No obstante, el gobierno de Cameron se tambaleará en breve, ya que aunque el apoyo de David Clegg es vital para el sostenimiento del gobierno, gracias al pacto Tory con los LibDems: lo cierto es que las bases de este partido son abiertamente europeístas, y esto puede ser considerado como otra traición (estando especialmente reciente, la de la subida de las tasas universitarias, y la pérdida del referéndum sobre la reforma electoral). Clegg ha fallecido políticamente varias veces, y hasta los gatos tienen un límite de vidas. Además habrá que ver que pasa con el “perdido” ideológica y políticamente Partido Laborista de Milliband, no muy proeuropeo y al que este paso le descuadra sobremanera los siguientes a dar. Y no nos olvidemos que Cameron tiene más enemigos en casa que fuera: el Alcalde de Londres, Boris Jonhson y el Daily Telegraph y el Daily Mail, por poner tres ejemplos palmarios.

La cuestión es que este fin de semana nace una nueva Europa, ni mejor ni peor, diferente. Una Europa que habremos de descubrir conjuntamente, y en la que la voz de la ciudadanía no puede ser apagada.

El Reino Unido siempre dijo que la niebla del Canal de La Mancha separaba al continente de las Islas, pero hoy la sensación es que el Reino Unido flota en un limbo solitario en el Atlántico, sin saber quienes son, a dónde van y lo más importante, nunca se imaginaron que esta singladura la harían en solitario, sin nadie y sin los cantos de sirena del otro lado del Atlántico, que ya se han olvidado de Europa, y miran claramente a Asia.

¿Estamos asistiendo a la eutanasia histórica del Reino Unido, o es una página más de la construcción europea, que no sabemos dónde nos lleva? Lo veremos entre todos

PD: Se habrá dado cuenta la inane Baronesa Ashton de lo que ha pasado este fin de semana, o se enterará mañana por los periódicos.

2 thoughts on “Nace el Limbo de Europa

  1. Sinceramente, me preocupa la música de fondo del acuerdo final. Tan solo se repite el tintineo monetario y el sustento ideológico del libre mercado. Todo bajo notas claramente neoliberales. Espero que desde la Uzquierda europea retomemos la melodía de los Tratados con trasfondo social y la delegación de las decisiones al órgano más soberano, el Parlamento Europeo. Como progresista y europeista, no me siento nada contento con lo que salió de este último Consejo.

    1. Totalmente de acuerdo José Manuel. Pero no olvidemos que el objetivo de lo acontecido no era la discusión del modelo, por desgracia, económico, sino estructurar de una vez por todas la UEM. La salida del Reino Unido no es para celebrarla, peor por lo menos la UE se quitará el contrapeso que impedía avanzar, y por lo tanto los estados que han aprovechado con ventajismo la actitud británica se quedan sin cobertura y deberán ya ir a cara descubierta. Está todo por reiniciar, y por supuesto los europeístas progresistas hemos de ser más beligerantes que nunca con la defensa de los derechos de los ciudadanos europeos y el Europarlamento. Los grandes perdedores hasta este momento.

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