Willkommen in der Vereinigten Staaten von Deutschland

Pues sí, eso es lo que parece que Merkel quiere construir, con la asombrable aquiesciencia de Sarkozy: Los Estados Unidos de Alemania. No voy a ser yo quien le explique a estas alturas, a la Sra. Merkel, lo impopular y merkozypeligroso que puede ser para Europa y su ciudadanía, en especial, la sensación de que Alemania haya “conquistadoEuropa, a través de una imposición lenta y paulatina de una serie de “medidas” para ver como a ellos le va todo bien y al resto nos va del todo mal.

No hay que ser muy inteligente para advertir, que este tipo de sensaciones llevaron a Europa al desastre en alguna ocasión que otra, dos en el siglo pasado para ser más exactos; y esta sensación se vuelve a instalar en la opinión pública, siendo ya preocupantes (y entendibles) las voces que advierten sobre ello, como lo ha hecho Mario Monti, en el día de hoy. Justo en la víspera de la reunión conjunta entre ambos dirigentes, que tendrá lugar hoy en Berlín.

La cuestión es que todo funciona, más o menos, cuando Alemania se construye a la europea, pero cuando Europa se construye a la alemana (o se intenta) es un auténtico dislate. Acaso no es paradójico que uno de los países más incumplidor con los criterios del Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la UE, exija a los demás socios unas condiciones leoninas, sobre algo que la propia Alemania ha incumplido varias veces.

No nos engañemos. A Alemania le interesa que esto siga así. Hoy hemos sabido, que a pesar de un retroceso en el trimestre anterior, en 2011 creció un 3% y además, en las últimas subastas de deuda, obtienen más dinero del que necesitan, con un interés negativo, que se lo financiamos el resto de los países europeos, con un paro que alcanza el 6%. Hasta aquí todo parece genial, pero los datos que arroja el BundesBank es que en 2012 solo crecerán un 0.5%.

Si Alemania no entiende, que si a la eurozona (sus vecinos) les va mal, a ellos les va a ir mal, más temprano que tarde. ¿Dónde van a colocar sus caros (y geniales) productos?, en los BRICs, en África. La respuesta es obvia: su mercado principal es Europa. Pero para la Sra. Merkel es muy tentador que te financien la deuda externamente, que tu PIB crezca, y tu paro se estabilice, mientras los demás se ahogan y tú te aprovechas de su mano de obra joven cualificada. Esto no es la construcción europea.

Pero para más inri, el pasado 6 de enero Open Europe, daba a conocer el borrador de la Reforma Fiscal de los Tratados (en inglés) que se está negociando en estos momentos, bajo los auspicios de ese pseudodirectorio que la prensa europea llama Merkozy. Digo pseudo, porque tal “institución” no está recogida en ningún Tratado, y porque el peso de Sarkozy se torna nulo en él (está abrumado por las elecciones presidenciales en Francia y por intentar a toda costa que las agencias de rating no le quiten la triple A, a nuestros vecinos).

Mientras tanto, Alemania dirige la reforma del Tratado, bajo el nombre de “Pacto Fiscal” y que concentra un mensaje meridiano: austeridad, disciplina y sanciones. Nunca en la Historia de la UE se había sido tan tajante en cuanto a la cuestión disciplinaria (en caso de que se hubieran cumplido los tratados a rajatabla en los últimos 20 años, quizá no estaríamos viviendo este episodio).

Eso sí, se trufa con las expresiones “crecimiento” y “empleo” como concesión a los países de la eurozona en dificultades, para poder vender el cambio con menor reacción de la opinión pública. Por cierto, opinión pública una vez más obviada en una cuestión crucial, y unos medios de comunicación incapaces de explicar y poner al día sobre lo que está aconteciendo. Una vez más, la posibilidad de construir una opinión pública europea, se pierde en la memoria de la UE.

Básicamente el Tratado destaca 4 aspectos cruciales:

  1. Los Estados miembro tendrán un déficit máximo del 0.5%, y exigirá un cambio de sus constituciones (España ya hizo esa labor, con una rapidez inusitada): será el Tribunal de Justicia Europeo el encargado de velar por esta disposición del Tratado.
  2. Sólo aquellos estados que tengan una Deuda Pública inferior al 60%, podrán llegar al 1% del déficit anual.
  3. Aquellos que tengan una deuda superior al 60%, deberán reducirla a un ritmo del 5% anual.
  4. La clave: los que sobrepasen los límites establecidos en el Tratado entrarán en un programa llamado: “Budgetary and Economic Partnership Programme”, eufemístico nombre para designar que tu sistema financiero y económico queda intervenido por la UE, en concreto por los mecanismos que establezca el Consejo y la Comisión, y bajo supervisión del Tribunal de Justicia Europeo.

Otra novedad: para que el Tratado entre en vigor, solo hace falta que lo ratifiquen 15 de los 17 miembros de la Eurozona, por lo que el papel del Reino Unido aquí, es totalmente inane. Otra preocupación más para Cameron;

Y por cierto… Bienvenidos a 1984 (pronúnciese en alemán).

Este es el escenario de los próximos meses, y lo desconcertante es, ¿hay algún debate ideológico sobre el papel de los Estados, de la UE y de los sistemas parlamentarios, sobre lo que va a ocurrir? La respuesta es clara: No.

Yo ya digo, que esto no me gusta nada. Estaremos atentos.

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