¿Reinventará Obama a Cuba?

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Desde hace años en la esfera de las relaciones internacionales, el futuro de Cuba ha sido un constante desafío para quien aborda el tema, ya que lejos de verse un fin en la isla al actual sistema, la realidad es tozuda dada la aficción de los hermanos Castro de perpetuarse en el poder.

En mi época de Secretario de Relaciones Internacionales de las Juventudes Socialistas de España (a mediados de los 90) y de miembro del Buró de ECOSY, tuve múltiples contactos con dirigentes de la UJC, de la FEU (Federación de Estudiantes Universitarios), de la OCLAE (Organización Continental Latinoamericana de Asociaciones de Estudiantes) o de representantes de la Embajada de Cuba en España. Con los años y el contacto en múltiples foros muchos se convirtieron en amigos y era una constante para mi, el recibir invitaciones para ir a la isla y en alguna ocasión, a través de la Embajada, para asistir a una reunión donde poder conocer “al Comnadante”. Siempre me fue íncomoda cualquier invitación de ese tipo y siempre me las arreglé para que fuera otro/ compañero/a a Cuba.

La razón para mi no podía ser más transparente, me sentiría violentado en mi “corpus ético” al viajar a un país invitado por quienes tienen cercenadas las más elementales normas de convivencia de cualquier sociedad, tras lo cual solía venir una larga diatriba de discusiones sobre el marxismo, el igualitarismo, la convivencia en paz y otra serie de cuestiones que sin duda no son, si no una manipulación torticera y maniquea de la realidad.

He de decir también que la estabilidad de ese status quo en la isla no sólo se debe a un factor endógeno, fruto de la realidad política de Cuba. Hay uno que coadyuvó sobremanera a la situación que sobreviene ya hace medio siglo, y es la pacata y poco visionaria “real politik” que los EE.UU. han mantenido con la isla, desde JFK hasta la última administración Bush. Incluyo aquí tanto a la Administración Carter como a la de Clinton.

Recuerdo que durante la administración Clinton tuve la opirtunidad de expresar mis ideas en un enclave que rara vez se te da la oportunidad. En 1997 y a instancias del Embajador de EE.UU. en España en esa época el profesor de la Universidad de Columbia, el Sr. Richard N. Gardner, que hasta la fecha ha sido el asesor en política internacional más joven que ha tenido un Presidente (Durante el mandato de JFK); como decía gracias a él la Embajada de EE.UU. en España me concedió una beca para un Programa de la Secretaría de Estado que se llamaba “Current Social, Political and Economic Issues: A project for Young Political Leaders“. Como es de imaginar tuve que ir a varias reuniones antes de la aprobación final para decidir entre los candidatos que estaban propuestos para ese año y que al final, yo, tuve el honor de conseguir.

Me viene a la memoria que la última reunión fue con un nutrido grupo de asesores del Embajador, presidiendo la reunión el ViceEmabjador de Asuntos Culturales, pero en aquella reunión estaba la Sra. Magda Siekert, que fue sin duda la que más me instigó (al ser de las JSE) sobre mis credenciales “democráticas”, realmente lo que le interesaba era saber mi postura acerca de dos temas principales: China y Cuba. Como os podéis imaginar fue Cuba lo que nos tuvo más animados, y recuerdo su cara de estupor cuando le dije que los principales culpables de la situación de “impass” de la isla la habían provocado los norteamericanos con normas tan obscenas como la Ley Helms-Burton. Ella creía que lo que intentaba era criticar directamente a EE.UU., para dar la razón a Cuba, pero cuando me dejó acabar mi réplica creo que lo entendió. Lo que yo defendía era simple, se trataba de que EE.UU. no debía atacar a Cuba con una norma que iba contra el pueblo, no contra el régimen. Si hay algo que le interesa a un régimen dictatorial es alimentar a un enemigo exterior que poder vender a su población, para alimentar paranoias nacionalistas, olvidándose de alimentar, en el sentido fisiológigo y espiritual, a su pueblo.

Creo que eso le causo estupor, porque no se esperaba una respuesta así, de un dirigente de una organización de izquierdas (para ellos esta palabra y sus connotaciones en Norteamérica siguen siendo prácticamente un tabú, de hecho siguen sin saber lo que es un socialdemócrata. Recordemos durante la última campaña Presidencial en EE.UU. los “elogios” que desde el sector más conservador del GOP [Partido Republicano], se le hicieron llegar a Barack Obama, convirtiéndolo en un peligroso comunista al estilo de los esteorotipos más cómicos de la década de los 50, harteramente explotados en la serie B de Hollywood, con la total connivencia del Senador McCarthy). Gracias, creo que a esa contestación y por supuesto al aliento y apoyo del Sr. ViceEmbajador (Sr. Brian Carlson) y su Asesora (Sra. Irene Díaz), pude tener una oportunidad de oro para conocer EE.UU. de una forma que está al alcance de unos pocos, pero esto es otra historia…

La razón de este post, me ha venido al hojear una noticia de la edición de El País de hoy, en la que se sugiere que los cambios en la política de EE.UU. con respecto a Cuba, impulsados por Obama, ventilará el régimen, y yo estoy convencido que ello traerá también la democracia, por cuanto en el momento que EE.UU. destruya el mito de la amenaza exterior, permitiendo intercambios económicos y sociales, se acabará el equilibrio ideológico imperante hasta ahora.

Cuando los cubanos de fuera se reencunetren con los de dentro, sin tapujos ni cortapisas, el régimen sufrirá tal avalancha de reproches que no podrá hacerles frente. Se desmoronará como un castillo de naipes. Los lustros de lemas reivindicando resistencias nacionalistas vestidas de corte ideológico, desaparecerán de la noche a la mañana, y en ese momento la Unión Europea deberá encontrar su sitio, con España al frente, para ayudar a que los disidentes que aspiran a una solución democrática no extremista, que impida a su vez que organizaciones como la de Mas Canosa, inviertan el juego como una patética jugada ahistórica. Ahora es el momento en el que Raúl Castro juegue sus cartas. Si el Partido Comunista de Cuba es inteligente percibirá esta situación como una oportunidad, pero me temo que tras décadas de dogmas y catarsis internas para expulsar a los aperturistas de su seno, el PC cubano está lejos de poder asumir tales cambios que se le avecinan. De todas formas confío en que el sufrido pueblo cubano sepa encontrar el equilibrio para que se produzca una verdadera transición democrática que no perpetúe los tics dictatoriales, ni populistas emergentes en el Centro y Sur del continente americano.

Espero vuestros comentarios para realizar un intercambio de ideas sobre la situación.

Os dejo el link a la noticia para que reflexionemos sobre ello: El Huracán Obama rumbo a Cuba.

¿Crees que la situación política enn Cuba cambiará?
( surveys)

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