Recientemente la UNESCO ha publicado un interesantísimo informe sobre la ética de la computación cuántica, un tema que me despierta un enorme interés como investigador y como ciudadano, y no quiero desaprovechar la ocasión con motivo de esta publicación, para poner el énfasis en determinadas cuestiones en las que no podemos errar como civilización, tal como estamos haciendo con la Inteligencia Artificial. Vivimos un momento singular. La computación cuántica todavía no ha alcanzado la madurez tecnológica que necesita para transformar el mundo de forma radical, pero ya está aquí, creciendo a un ritmo que muy pocos anticiparon (bueno, a algunos nos llamaron locos y/o vendehumos hace unos años, pocos). Y mientras ingenieros y físicos trabajan para escalar el número de qubits y reducir la tasa de errores, una pregunta incómoda emerge sin respuesta clara: ¿estamos preparados éticamente para lo que viene? […]
