Del Dataísmo al Data-clismo

Somos esclavos del “dato” o más bien de los datos y para colmo los “regalamos”. Alegremente, sin ser conscientes de lo que ello implica en esta era del Dataísmo: la nueva fe en el Big Data.

Los datos, y la dictadura que están construyendo, están transformando nuestros entornos sociales y económicos de una forma que apenas percibimos, porque en esa dictadura del “dato” la instauración de los servicios “freemium” para poseer una cuenta gratis de correo o poder disfrutar de una App, nuestro pago se realiza a cambio de nuestros datos: de uso, de geolocalización, de costumbres, etc.

Es la instauración de un sistema basado en la capacidad performativa de nuestras vidas digitales en virtud de análisis concienzudos de los kpi’s que arrojamos gratuitamente en pos de este Dataísmo que consume nuestra esencia de prosumidores.

Pero ese Dataísmo y los kpi’s asociados nos sumergen en un “sopor digital”, que es tabulado constantemente en cuadros de mando multidimensionales tamizados por algoritmos de Business Intelligence que provoca que nuestras vidas hayan abandonado la privacidad, para solaz alegría de las empresas y las grandes multinacionales que basan su ROI en cómo analizan, usan y venden nuestros datos. Léase: Facebook, Amazon y Google por encima de todas.

Pero esta fe en el dato desnudo, asociado a nuestra identidad digital (y analógica también) y a nuestras cohortes demográficas y socioeconómicas, está extendiéndose como una marea negra a todos los rincones de nuestra sociedad. Y las empresas y las instituciones no son ajenas. La tentación de medir cada aspecto de nuestras vidas, mediante capas de BI es una tendencia muy extendida y que va a más.

El problema, a mi juicio, es que de seguir así vamos encaminados a un Data-clismo (aprovechando la eficaz definición de Christian Rudder), donde dejaremos de ser individuos para convertirnos en contenedores de datos al servicio de esos kpi’s cuantitativos, con el riesgo que ello conlleva.

Y en el caso de la gestión de los procesos esto es aún más preocupante, dado que este dataísmo implica un cuantificación del dato, por encima (en incluso obviando) la parte cualitativa de los mismos. Es decir, estamos dejando atrás la importancia de lo que define las acciones, la gestión de los cursos de la toma de decisiones, dado que se filtran por capas de inteligencia de negocio basados en los datos cuantitativos.

En la era digital de Amazon y Google, su aspiración no es adelantarse a nuestros gustos o toma de decisiones. Su aspiración real, es la de tomar las decisiones en nuestro nombre, acabar con el libre albedrío, ya que los buscadores y capas de inteligencia artificial pretenden sustituir nuestra ignota necesidad de descubrir por nuestra cuenta. Y este es el reto como sociedad. Evitar lo que parece inevitable.

¿Y qué tiene que ver esto con la gestión de los procesos?, pues prácticamente todo. Lo voy a trasladar a la gestión de la gobernanza. La gobernanza es el arte de gobernar, el arte de tomar decisiones. Y esto no es solo en los espacios institucionales, implica también a la gestión de la toma de decisiones de nuestras vidas.

Equiparar la gestión de nuestras vidas con la gestión de un Estado puede parecer a priori una exageración, pero lejos de ser así, son más parecidos que nunca. El arte de gobernar, de gobernarnos a nosotros mismos implica nuevos procesos, redefinir los existentes, gestionar los datos de forma cualitativa, experimentar con ellos, disponiendo de nuestro libre albedrío para el aprendizaje.

Si dejamos nuestra capacidad de (re)aprender los procesos de gestión de nuestros entramados sociales, sepultados en capas de BI en cuadros de mando repletos de Big Data, el libre albedrío será sustituido por el Data-clismo en ciernes.

La cuestión es: ¿desarrollamos un sistema híbrido de gestión de los procesos donde combinar capacidades tecnológicas y humanas para recuperar el control de nuestras vidas y organizaciones?

O más directamente, ¿prefieres una empresa feliz o una empresa rentable?

Ojo con la respuesta porque tiene trampa, y en 3CS Cambios Estratégicos te podemos dar la solución. ¿Hablamos?

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