Innovación Social: Una apuesta por el futuro

Quisiera comenzar este post con una cita con la que comenzaba el Libro Verde de la Innovación de la Comisión Europea en 1996. A pesar de que han pasado 13 años, su vigencia es plena ante los momentos económicos y sociales que vivimos:

“La innovación no es únicamente un mecanismo económico o un proceso técnico. Ante todo es un fenómeno social a través del cual los individuos y las sociedades expresan su creatividad, sus necesidades y sus deseos. De esta forma, independientemente de su finalidad, sus efectos o sus modalidades, la innovación está estrechamente imbricada en las condiciones sociales en que se produce. La historia, la cultura, la educación, la organización política institucional y la estructura económica de cada sociedad determinan, en último término, su capacidad de generar y aceptar las novedades. Ésta es una razón más para prestar una mayor atención a la aplicación del principio de subsidiariedad en las políticas de promoción de la innovación”.

Dicho esto, que formaba parte de las estrategias políticas que impulsó ese gran estadista y visionario europeísta que fue redes5Jacques Delors, me gustaría comenzar aclarando lo que debemos entender por Innovación Social, un término que comienza a ser manido en los ámbitos 2.0 y que prontamente será reducido a su mínima expresión intelectual cuando sea canabalizado por las política populista en la que nos vemos inmersos en este final de década.

La Innovación Social tiene que ver con las nuevas ideas ciudadanas, que funcionan para alcanzar nuevos objetivos sociales y colaborativos; haciendo que esa innovación social trate de satisfacer necesidades sociales desarrollando nuevos productos, servicios y organizaciones. Es decir que genere una nueva huella en el territorio de forma transversal y con una jerarquía horizontal en el plano de las ideas. Esta es la base de la eParticipación y del o-Gov.

Por lo tanto los agentes sociales que están detrás de ello, no sólo son personas físicas: son las organizaciones privadas y públicas, administraciones y empresas, los gobiernos, las asociaciones y, finalmente, las ciudades (yo ha este fenómeno le llamo metaciudad).

Y, ¿de qué entiende la Innovación Social?

Pues prácticamente de todo: la sostenibilidad demográfica y ecológica, los nuevos “hubs” de comunicación  2.0, la innovación del conocimiento aplicado a la generación de nuevos proyectos económicos y sociales, el cambio climático, el desempleo y las formas para combatirlo, el envejecimiento de la población y los recursos sanitarios. En definitiva, la Innovación Social es el germen del cambio social, hecho por y para la ciudadanía y ahí reside su gran fortaleza como motor de cambio social, que sin duda contribuirá a cambiar muchos roles preasignados, tras décadas de inmovilismo en los entornos de la administración, los gobiernos y las relaciones ciudadanas.

Dicho esto, cómo podemos trazar una ruta que nos lleve a efectuar una estrategia que incida a desarrollar nuestros proyectos, bajo las directrices de la Innovación Social. Yo propongo estos 10 pasos a seguir con el fin de que podamos establecer un proceso de innovación social permanente en nuestros proyectos:

  1. Atención a los cambios en la población, de nuestros públicos-objetivo. Los vaivenes demográficos tienen un gran impacto en todo orden económico y social. La convivencia de diferentes razas y culturas, el aumento de la esperanza de vida de la población o la tasa variable de natalidad; son factores que influyen poderosamente en el mercado y el equilibrio social.
  2. Los cambios en las percepciones de la sociedad: Éstas condicionan fuertemente las decisiones del ciudadano, por lo que hay que estar muy pendiente de hacia dónde se dirigen las motivaciones y tendencias generales si se quiere hallar un hueco para innovar.
  3. Los nuevos escenarios multiculturales y transversales de nuestra sociedad consisten en sí mismas un fuerte factor de innovación. Las nuevas perspectivas de observación, desde diferentes acervos culturales, permiten varias aproximaciones para hallar varias soluciones a un mismo problema. Ello nos permite llegar a una solución con múltiples caminos y rutas, esto es un principio básico de todo proyecto de innovación social.
  4. Los equipos diversos y con distintos bagajes, como complemento del anterior punto, sin duda constituyen una ayuda a lograr enfoques diferentes a la hora de observar, analizar y teorizar sobre un mismo problema. La contraposición de ideas y aproximaciones diferentes, constituyen un instrumento innovador en sí.
  5. Las estructuras sin jerarquías verticales y con fluidez en la información y conocimiento de las acciones llevadas a cabo contribuyen sin duda a flexibilizar y desarrollar contextos de trabajo, donde es más fácil que fluya una sinergia adecuada para construir espacios de innovación social en estructuras dinámicas de trabajo.
  6. Los cambios en la industria debidos, por ejemplo, a una súbita alteración en la estructura industrial o del mercado, suelen pillar desprevenidos a los principales protagonistas. Sin embargo, indican una realidad nueva a explorar como oportunidad para la innovación, especialmente en los espacios sociales afectados por esos cambios del mercado.
  7. Los avances en el conocimiento constituyen la fuente de innovación más aleatoria y caprichosa, ya que los cambios importantes en el conocimiento son el resultado de la convergencia entre varias clases de conocimiento, no siempre científicas o tecnológicas. Además estamos en un momento en el que los nuevos materiales y las nuevas formas de computación que se avecinan, implican que en un período corto de tiempo todo volverá a cambiar y las transformaciones en la forma de interactuar y comunicar generarán nuevos espacios de innovación ciudadana.
  8. En todo proyecto nos encontramos con la aparición de los cuellos de botella que suelen ser consecuencia de la necesidad de un proceso que no llega a solventarse satisfactoriamente. La organización tiene que tratar de desplazarlos para seguir avanzando, lo que constituye una oportunidad para la innovación y la transformación de las jerarquías y las estructuras que no asimilan el espacio nuevo creado.
  9. Las contradicciones generadas: son como la punta de un iceberg, nos anuncian algo que, aunque no se acaba de ver o de comprender, existe. Normalmente, las contradicciones nos dicen que algo significativo está a punto de suceder. Debemos orientar nuestros indicadores y generación de resultados al cambio constante. La flexibilidad del sistema es el que lo hace estar capacitado para la innovación, el miedo a que ésta se produzca es el primer eslabón que conduce al fracaso.
  10. Finalmente, las sorpresas, ya vengan de éxitos o fracasos; las sorpresas nos indican algo importante: cambios en las percepciones o tendencias del ciudadano o cambios del mercado o el sector que, en definitiva, suponen una gran oportunidad para innovar. La aceptación de estos cambios implica el deseo de ver la realidad y la capacidad de rectificación.

Esto es lo que yo estimo como un Decálogo proactivo hacia la Innovación Social. Desarrollar instrumentos en nuestros proyectos que se ajusten a estos criterios, bajo un criterio principal de disposición al cambio y reajuste constante, sin olvidar los objetivos y fines a largo plazo (en sustitución por criterios metodológicos), son una fuerte garantía para hacer de la Innovación Social un potente motor de cambio en nuestros entornos.

La pregunta es: ¿Están nuestras organizaciones preparadas para ello?

3 thoughts on “Innovación Social: Una apuesta por el futuro

  1. Me gustan especialmente los dos últimos puntos del decálogo. Las contradicciones se pueden ver por ejemplo de forma muy clara en la lucha de las industrias de ocio por imponer el pago obligatorio por cualquier tipo de contenido cultural, aun a pesar de que los medios tecnológicos hayan sobrepasado una concepción de consumo cultural anclada desde hace décadas.

    Ver las sorpresas como una oportunidad de cambio en lugar de como un lastre es en mi opinión la clave para salir de este atolladero. Eso, y apostar de verdad (con dinero, y bien repartido) por las buenas ideas que supongan diferenciarnos del resto.

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