Smart Blockchain: un nuevo modelo

Esta entrada es en en sí un “fork“, ya que voy a hablaros de dos cosas bien diferentes. De un lado, del modelo de gestión estratégica que hemos desarrollado en 3CS, al que llamamos Estrategia Smart Blockchain, que es un sistema para incorporar las tecnologías de registro distribuido en relación a otras tecnologías de la 4ª Revolución Industrial en cualquier tipo de organización, ya sea una empresa, institución o entidad del tercer sector. De otro, quiero referiros a una tipología de blockchain que va a revolucionar cómo se gestiona. Tiene el mismo nombre que nuestro sistema de gestión estratégica, y ha sido todo un descubrimiento. Es lo que tiene estar haciendo un doctorado: los caminos de la investigación son una gran curva de aprendizaje. Como la vida misma.

En el primer caso, el modelo de 3CS, no me voy a extender mucho, ya que hace poco hice una entrada en el que lo explicaba y siempre puedes visitar nuestra web, para saber más de ello, si están interesado (si tienes cualquier pregunta o duda, estoy a tu entera disposición). En este caso, insisto, se trata de un modelo de implementación del blockchain en vuestra organización para dar un salto no solo tecnológico, sino cultural, para adelantaros en el futuro y liderar vuestro sector. El Futuro ya es hoy. Y en 3CS te vamos a explicar no sólo por qué, si no además, cómo hacerlo.

Pero me voy a quedar con la otra alternativa, que es una Smart Blockchain. Uno de los grandes retos de esta tecnología es la de su implantación a nivel de usuarios finales que la utilicen de forma masiva. Poco a poco se están dando pasos, desde el mundo de las criptomonedas, con el Bitcoin o el Ether al frente (o el intento de Facebook, Libra), al de la logística o el sector alimentario (con blockchain, algo como lo de la contaminación de listeria en Andalucía, hubiera sido fácilmente detectable desde el minuto 1, pero este es otro tema).

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Pero uno de los grandes retos, además de la complejidad técnica que encierra para el gran público, sus desafíos legales (aún en estudio) y su acomodo con otras plataformas y tecnologías, así como en relación a la ciberseguridad de los datos que se transaccionan fuera de la cadena de bloques, es el del gasto energético que provoca su minería para producir los “tokens” monetarios. (Hay modelos tokenizables no criptoeconómicos, pero esto da para otra entrada).

En efecto, el gran consumo energético es un gran obstáculo. En 2018, se calculó que el consumo anual de todo ese año utilizado para registrar y almacenar todas las transacciones de Bitcoin fue de más de 50 TW (terawatios), lo que equivale al consumo anual de energía de un país de unos 10 millones de habitantes. Esto hace que el actual modelo de blockchain sea inviable desde el punto de vista de la sostenibilidad y topa de frente con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU para 2030. ¿Qué se puede hacer?

Como toda tecnología incipiente, hay muchos nuevos pasos que dar, y ese camino se está produciendo por una gran cantidad de derroteros. En un post anterior explicaba cómo los grafos acíclicos dirigidos se pueden utilizar para crear otras DLTs más eficientes, como Hashgraph de Hedera, y hay muchas investigaciones académicas en curso para desarrollar nuevas tipologías. Pero desde 2018 hay una que está tomando relevancia que tiene toda mi atención. Se llama llana y simplemente Smart Blockchain. Toda la información sobre ella, desde la visión de sus creadores está aquí (en inglés).

Un Blockchain sin mineros ni productores de bloques

¿Cómo?, pues la solución es brillante. Se trata de eliminar la prueba de trabajo (PoW) e incluso la prueba de participación en el modelo de consenso de la gobernanza de esa red (el Proof of Stake), mediante la intermediación (y la capacidad intrínseca) de los Smart Contracts, de ahí su nombre. Sus autores lo denominan un sistema BPSC (Block Producer Smart Contract). Es un sistema más barato, eficaz y rápido en el aseguramiento de las transacciones.

En una fracción de segundo se pueden producir simultáneamente dos bloques individuales dentro de la cadena (sin provocar un fork), que se denominan bloques pares e impares y que se agregan a la cadena principal. Por lo que se pueden separar las transacciones financieras e importantes de las que no lo son (por poner un ejemplo). Dado que el Smart Contract es en sí mismo un emisor y receptor de tokens, no genera altos costes energéticos y elimina la posibilidad de bifurcaciones (forks). Lo que hace es recibir los datos cifrados de las transacciones como un “ticket” del remitente y del receptor original (a la vez), en el momento de la transacción. Aquí reside su fuerza. Es otra forma de entender y utilizar una blockchain. Además permite operar varios tipos de criptodivisas dentro de su red. Algo realmente revolucionario en el modelo.

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Sobre su sostenibilidad. Su consumo energético es similar al de las transacciones electrónicas que hace VISA, y los datos de las transacciones que almacena un BPSC son perfectos porque se registran en el momento de la transacción de forma automática (es un smart contract) y sin interferencia humana. Además, no hay ningún tipo de “fee” por las transacciones producidas. Un dato más, puede desarrollarse este sistema en una red como la de Ethereum o la de EOS.

¿Cómo funciona en Ethereum?

Tan pronto se inicia un nuevo smart contract, se lanzará su BPSC asociado, y desde el principio, todas las transacciones de un smart contract se almacenarán en el ledger (libro de registro) de ese BPSC. No necesita ningún dato de la blockchain de Ethereum, ya que se trata de un blockchain dedicado (es decir, que trabaja independientemente). Mientras tanto, durante el proceso de codificación, el BPSC se puede codificar y lanzar por separado, o incluso, los códigos del BPSC pueden importarse desde los smart contracts que se deseen para una operación concreta.

La blockchain 2.0

Este sistema está preparado para reemplazar las blockchains tradicionales sin pérdida de información al pasar a una Smart Blockchain. Es decir, se puede crear una Smart Blockchain desde cero con una gobernanza ad hoc o rediseñar las existentes.

En definitiva, esta disrupción dentro del ecosistema blockchain, no solo permite un sistema sostenible, sino que además permitirá desarrollar redes globales no descentralizadas con mínimos costes energéticos y de gestión, que incluyan la gestión de todo tipo de criptomonedas dentro de su red, y smart contracts con blockchains independientes dentro de su red.

¿Aún dudas de que hay posibilidades tecnológicas blockchain para tu reto empresarial o institucional?

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