Posverdades, hashtags y un POTUS desaforado

Son días “movidos” para la geopolítica mundial y para el futuro de la Democracia. Asistimos impávidos (y sin sobresaltarnos ya, lo cual es preocupante), ante los acontecimientos que se producen día tras día. Somos espectadores de lujo de aquella representación que tan acertadamente Christian Salmon definió como “la ceremonia caníbal”, la performance actual de la postpolítica, en la que ha devenido la acción política de nuestras ¿democracias?

Hay corrientes epistémicas que defienden que no es un problema de postpolítica, sino de que todavía no hemos sido capaces de desplegar democracias totales, debido a las amenazas de la globalización y cómo las grandes corporaciones han ido vaciando de legitimidad a las viejas estructuras de los estados-nación que no han sido capaces de transformarse en este escenario líquido y repleto de hiperincertidumbre.

Además, asistimos a mutaciones lentas pero inexorables de aparentes democracias hacia otro tipos de gobierno. Podemos pensar en Rusia (una clara cleptocracia exenta de división de poderes) o Turquía (una dictadura encubierta de Erdogan, que se permitió fingir un golpe de estado para purgar a toda su oposición). Pero dentro de la UE, asistimos sin inmutarnos al desmantelamiento de la democracia en Hungría por parte de Orban o la creación de un sistema nacionalista y excluyente en Polonia. Y no hacemos nada.

Que Wilders haya perdido en Holanda, o que Le Pen no despunte en las encuestas en la carrera presidencial francesa no nos debe distraer. El relato es claro: el miedo al “Otro” (Heidegger nos avisó sobre esta cuestión, y Focault en su estudio sobre las instituciones totales). El “Otro” como culpable de TODOS nuestros problemas (sean los que sean) y a cambio la necesidad de “más seguridad” sacrificando todo tipo de libertades. Todo por la Seguridad. La cuestión es: ¿qué seguridad?, ¿y para qué?

Están vaciando las democracias de contenido: primero fue el desmantelamiento del estado de bienestar, después los derechos laborales y educativos, ahora toca las libertades que hacen grandes a las democracias. Es el camino hacia la tiranía. El triunfo de los intolerantes y los excluyentes.

En su reciente libro “Sobre la Tiranía”, del historiador estadounidense Timothy Snyder lo avisa, poniendo el acento sobre la iniciada presidencia de Mr. Orange. Es más, no es un ensayo al uso, es un manual para activistas ProDemocracia (recomiendo encarecidamente su lectura y llevarlo a la práctica). Pero vayamos más allá. La Historia no está condenada a repetirse, pero las personas tenemos una tendencia inusitada a volver a trazar caminos fallidos con anterioridad.

Si queréis saber cómo esto que estamos viendo venir se puede prevenir, solo hace falta echar un vistazo a un clásico de la ciencia política, como lo es la República de Platón. En ella avisaba sobre cómo una democracia deviene en tiranía. Al fin y al cabo, vivió in situ como su democracia derivaba en una tiranía. De hecho, la sentencia de Socrates, fue ejecutada por un gobierno “democrático”.

La tiranía es una constante, y no hay que recurrir a Maquiavelo y su “príncipe” para desvelar como esto puede suceder. Hoy hay una “industria” comunicacional y tecnológica al servicio de la posverdad, que evidentemente complica como revelarla y someterla al juicio público como evidencia.

Veamos lo que ha ocurrido en esta primera semana de abril de 2017 que hoy concluye. Mientras el gobierno de Trump está acosado en varios frentes por sus vínculos con Rusia (por decirlo suavemente), con dimisiones, exasesores pidiendo inmunidad para declarar, y la caída de Bannon del Consejo de Seguridad Nacional. En ese contexto, Siria entra en el escenario para facilitar una salida bélica: el bombardeo de una base siria con 59 misiles Tomahawk en represalia al uso de armamento químico contra la población civil. De nada ha servido el que asistamos a la muerte de más de 300.000 personas y más de 10 millones de desplazados. Era Ahora el momento del ataque. No pienso entrar en su justificación (todos los gobiernos occidentales lo han aplaudido, por cierto). Lo que quiero hacer notar es el momento y el contexto.

En plena eclosión de noticias sobre la “influencia” rusa en la Casa Blanca, y los problemas del Kremlin con Al Asad, un aliado incómodo, pero necesario; porque le permite a Rusia tener un enclave aeronaval en el Mediterráneo; y aprovechando la visita de Estado de Xi Ping (Presidente chino) en EE.UU., precisamente en el momento más informal de la misma, en el complejo de Mar-a-lago de Trump en Florida, se suceden todos los hechos con precisión quirúrgica. No solo el bombardeo, sino la tibia reacción del Kremlin, la no-reacción china y la aquiescencia de la OTAN, la UE y quien quiera que tenga que opinar algo.

Resultado: primera victoria diplomática de Trump, el aplauso unánime de la prensa norteamericana, el desvío de la atención del foco pro-ruso; lo que se puede definir como la perfecta cortina de humo. El primer tanteo para ver que ocurre ante una escalada bélica.

El segundo paso ha ocurrido hoy: despliegue de una flota frente a Corea del Norte. Hoy la unidad que comanda el USS Carl Vinson ya está desplegado frente a las costas coreanas. Cualquier provocación será la justificación. Y Kim Jong-Un, no es precisamente un líder sosegado.

Tercer acto: es más que plausible. Atentado dentro de EEUU, bien por aflojar los niveles de prevención o bien (esto encantará a los conspiranoicos) gracias a un “inside job”. Esto último no es descabellado, hay muchas facciones de ultraderecha armadas hasta los dientes que siguen fanáticamente las mentiras de Breitbart y otras publicaciones basadas en “alternative facts”, que ayudarán a que se justifique un ataque de cualquier tipo, y por consiguiente, el comienzo del gobierno hacia la tiranía. Las bases se están ya sentando al respecto.

Mientras tanto, la Twittpolicy ya está al servicio de esta cuestión. Lo hace POTUS en su cuenta personal, y otros, sin ánimo bélico, pero si con el ánimo de laminar a la oposición disidente, saben del poder de las huestes del hashtag. Lo sabe bien Íñigo Errejón, y lo va a experimentar Manuela Carmena esta Semana Santa, que puede ser su semana de pasión. Son las viejas tácticas de siempre bajo la pátina de la novedad del medio.

Todo está escrito, todo ha sido interpretado. La cuestión es: ¿estamos preparados para detectarlo y no caer en viejas trampas?

Es la Democracia lo que está en juego. La verdadera democracia.

60 años de Más Europa

Ayer se cumplió el 60 Aniversario de la firma del Tratado de Roma, la firma que consiguió convencernos de que con “más Europa” (con permiso de Encarna Hernández) salvaríamos siempre nuestras estúpidas diferencias territoriales y culturales.

Juntos, sumamos al proceso civilizatorio de la Humanidad; pero dispersos hacemos más fuertes a los enemigos de lo que representa el ideal europeo. Por ello, es tan importante para que con personajes tan nefastos como Farage, Trump, Wilders o Le Pen, quieran vernos derrotados. Su fuerza es el odio, la división, señalar al “otro” como causante de todos los males de la sociedad, hacer del estereotipo excluyente y de sus atávicos miedos la base de sus ¿políticas?

Estamos al borde de un necesario cambio de paradigma político en la Historia de Europa. Está el abismo de la incomprensión y el cierre de fronteras y culturas o finiquitar el decimonónico sistema de una Europa de los Estados para que emerja una Europa de la Ciudadanía. De un sistema de gobernanza economista a un sistema de gobernabilidad cívico.

Europa es un contenedor heterodoxo con un amplio significado polisémico, cuya interpretación depende de las perspectivas de los actores que intervienen en ella; y por desgracia, en estos momentos, hay muy pocos “intérpretes” que transcriban bien sus notas principales.

Debemos salvar nuestro pasado común, para salvar nuestro futuro y, especialmente, el de las generaciones que vendrán. Los enemigos del futuro acechan por doquier y hemos de aprender de la Historia y sus errores, y en Europa, éstos fueron especialmente graves en el siglo XX. Somos navegantes errantes en un futuro incierto, donde hemos de lidiar con una incertidumbre que se nos hace difícil de encajar, y que cada vez es más entrópica.

Europa es la solución y necesita (re)inventarse, el diálogo que comienza con el debate del Libro Blanco sobre el Futuro de la Unión, debe ser la oportunidad para avanzar en un futuro conjunto, pero bajo otras políticas e incorporando a la ciudadanía en la ecuación.

El futuro de Europa se hará sobre el empoderamiento del papel activo de la ciudadanía y darle menos pesos a agentes institucionales del pasado, como son los estados. El “ente” estado ha sido el que ha restado importancia al concepto Europa, ante la supremacía del intergubernamentalismo por encima de las necesidades de las personas. Las democracias europeas no saben hacer frente a la ausencia de una gobernanza mundial, que no ha sabido responder a las amenazas que suponen entes financieros y especulativos que escapan del control democrático y que ha visto en las instituciones europeas, el “ente” al que achacar sus males. Ahora no saben como responder, tras haber culpabilizado sistemáticamente a Europa, de las malas decisiones tomadas en el Consejo. Ha llegado el momento del cambio.

¿Te animas a que construyamos esa nueva Europa juntos?

Porque, Europa, merece la pena…

Granada, Ciudad de la Ciencia y la Investigación

Este pasado jueves 23 de marzo de 2017, los granadinos y granadinas hemos recibido una distinción que no ha merecido la portada de ningún medio de comunicación, ni del aplauso de la población (no hay nada de competición deportiva ligado a ello, el sino de nuestros tiempos líquidos).

Se trata del nombramiento de nuestra ciudad para ingresar en la Red de Ciudades de la Ciencia y la Investigación, la Red INNpulso. Esto nos permitirá poner el “sello” de “Granada Ciudad de la Ciencia e Innovación“, lo cual nos permitirá ser más competitivos para obtener financiación para programas europeos de investigación e innovación y por lo tanto ser más atractivos para futuros inversores y empresas que se quieran instalar en Granada.

No se trata de algo que necesitáramos, se trata de algo que nos faltaba como reconocimiento. Algo que acentuara el papel del tejido investigador y científico de nuestra ciudad. Dar valor al trabajo arduo, sacrificado y silencioso, que se produce en los laboratorios y centros de investigación de nuestra ciudad.

Y todo ello, gracias al excelso trabajo de la Universidad de Granada, que año tras año escala puestos en el índice de referencia que mide la excelencia universitaria; gracias también al trabajo de las mujeres y hombres de los 5 centros que el CSIC tiene en Granada, de los miles de trabajadores del PTS (entre sus centros de investigación, las empresas TIC y biotecnológicas y el Hospital Campus de la Salud). Es eso, un reconocimiento, sordo, porque la sociedad granadina sigue viviendo de espaldas a la ciencia “made in Granada“.

Espero, deseo, que esto se convierta en una oportunidad para cambiar esa percepción social, para avanzar. Porque a pesar de las cuestiones que nos dividen (una gran afición que tenemos los granadinos), cuando nos ponemos a remar juntos, como hicieron todas las administraciones para lograr esta meta, podemos hacer grandes cosas, hacemos grandes cosas.

Y lo mejor está en el Futuro, que depende de todas y todos. Y tenemos una gran meta por delante, que gracias a esta nominación nos da alas para ser más optimistas: conseguir que el acelerador de partículas IFMIF-DONES se venga a Granada.

Es tiempo de dejar atrás nuestra decimonónica malafollá y sentir pesimista. Y eso nos lo demuestran cada día, las mujeres y los hombres que hacen ciencia e investigación en nuestra tierra.

Es tiempo para avanzar…

Libro Blanco sobre el Futuro de Europa

Europa siempre ha sido el Futuro. Con esta frase comienza la reflexión que la Comisión Europea ha elevado al Consejo, para discutir sobre qué Unión vamos a construir en los próximos años.

La cuestión no es baladí, estamos ante una disyuntiva histórica que provocó la visión utópica de Rossi y Spinelli cuando redactaron el Manifiesto de Ventotene, y de los discursos de Schuman. Lejos de esa visión utópica, ha quedado una impresión distópica, distorsionada y retorcida de la pospolítica, amplificada por la tiranía de la posverdad. Pero esta, está totalmente anidada en el subconsciente ciudadano, gracias a la amplificación del mensaje antieuropeo que se destila en las cancillerías estatales de los 28 para disfrazar sus fracasos locales. No hay nada más oportuno que una superestructura para adjudicar todos los males del malestar de la ciudadanía. Y tanto fue el cántaro a la fuente que…

Tal como incide el Libro Blanco, muchos europeos consideran que la Unión es demasiado distante o interviene demasiado en su vida cotidiana (o una combinación de ambas), otros dudan del valor añadido que esta tiene en sus vidas y una inmensa mayoría pensamos que la UE no ha estado a la altura a la hora de enfrentarse a la peor crisis financiera, política y social desde su creación.

Yo me encuentro entre estos, pero con un pensamiento muy claro. Necesitamos MÁS Europa, pero no con la actual configuración. Esta es extremadamente ineficaz, el actual andamiaje no está preparado para una Unión a 27, una vez consumado el Brexit, y éste ha de servir como un catalizador para acelerar procesos dejados años atrás en el cajón y ser valientes. Es tiempo de ser valientes ante los tiempos de hiperincertidumbre que se avecinan. Es un proceso civilizatorio lo que está en juego, en este extraño calambur histórico, con esta tesis anfibológica que ha producido la globalización, y que ha logrado que emerga como ganador el concepto del aislacionismo y del temor al “otro” como nunca, desde el final de la Guerra Fría. Pero sin el “otro”, porque se trata de todos los “otros” que no sean yo.

Y esto, estimados amigos y amigas, es justo lo contrario de lo que significa “Europa”.

Europa es una Historia de constante Evolución, por lo que avanzar en el sentido inverso de la misma será el mayor fracaso colectivo de la Humanidad, y no podemos permitirlo por el futuro de las próximas generaciones de europeos. No podemos fallarles, fallarnos.

El Libro Blanco está conceptuado como un Debate para definir qué Europa queremos en el horizonte de 2025. Parece lejano, pero los próximos años definirán el devenir de las próximas generaciones, de nuestros hijos, de nuestros nietos, y no podemos ni debemos robarles el Futuro, como tantas veces ha avisado Daniel Innerarity.

El documento lanza loas (acertadas) al modelo de innovación europeo, que con sus fallos, está a la vanguardia mundial; y también a su diplomacia, algo en lo que no estoy de acuerdo. Si bien como “soft power”, hemos hecho mucho en ayuda a la cooperación y humanitaria, en concreto en 2015, según la OCDE, aportamos en ese capítulo el 56% del total mundial, y en algunas cuestiones relativas a acuerdos internacionales; la época del despliegue del Servicio Exterior Europeo, con Lady “Desastre” Alshton al frente, fue un completo fracaso. En la actual configuración de la geopolítica mundial, con un hegemón en repliegue interior (EE.UU.) y otro ascendente (China), y la disputa variada de lideratos regionales; nos obliga a avanzar en un sistema común de seguridad, un Euroejército propio y una voz única en el tablero mundial. No es solo una demanda, es una cuestión de pura supervivencia. En 10 años, la salida del Reino Unido de la UE se mostrará como el suicidio colectivo más estúpido de la política internacional. Una suerte de eutanasia social muy anticipada, por el continuo sueño tory de vivir el presente en una continúa ensoñación de los viejos hitos imperiales de la Inglaterra del siglo XIX.

Para poder afirmar todo esto, no hay nada mejor que los datos: [si Donald Trump o su equipo está leyendo esto, coloco aquí una alerta spoiler] cada año, desde el comienzo de esta década, el PIB de la UE en conjunto va disminuyendo (algo que es común a todos los grandes países de la Unión). Entre el 2004 y el 2015 pasamos del 28 al 24%, y la tendencia se mantiene y de forma preocupante. (Los datos son de Eurostat y la ONU).

A pesar de tener la segunda moneda mundial, tras el dólar, cada vez tienen más relevancia las divisas china y japonesa. Por cierto, la libra esterlina pasó de tener en la “cesta de monedas” de los Derechos Especiales de Giro del FMI el 12% en 2015 al 8% en 2017. Y China de no estar presente en 2015 a tener el 11% en 2017. La tendencia está clara.

Más amenazas, en 2015, Europa tenía el 6% de la población mundial, frente al 25% de 1900. Y en 2060 la previsión es que seamos el 4%, con ningún estado llegando siquiera al 1%. Para completar este panorama, en 2030 tendremos la población más vieja del mundo, con una media de edad de 45 años, teniendo las sociedades más igualitarias del mundo. La pregunta que nos debemos hacer es la siguiente: ¿Como sociedad tenemos una oportunidad de mantener lo construido, juntos o separados? Yo tengo la respuesta muy clara.

Ósea, hemos construido la sociedad más estable, con más libertades, con el mayor estado de bienestar y el mayor espacio de paz que jamás hemos visto en la Humanidad; y todo esto nos parece mal. Por supuesto que es obvio que fallan cosas: el desempleo, la gestión de la crisis, la humillante gestión de la catástrofe humanitaria, la pésima visión exterior para crear espacios de influencia democrática en oriente próximo, y ayudar a crear un islam democrático que luche contra el islam totalitario, el pésimo despliegue de la UEM (solo pensando en la “M” y obviando la “E”), etc… Pero es que el listón del que veníamos, lo colocamos muy alto, y cuando se descienden centímetros, es muy difícil recuperarlos.

Por ello, el Libro plantea 5 escenarios, para discutir en un proceso de varios años, hasta las elecciones de 2019 qué hacer cómo Unión.

Estos son los Escenarios predefinidos:

  • Escenario 1: Seguir Igual
  • Escenario 2: Solo el Mercado Único
  • Escenario 3: Los que desean hacer más, hacen más
  • Escenario 4: Hacer menos pero de forma más eficiente
  • Escenario 5: Hacer mucho más conjuntamente

En un principio quería analizarlos uno a uno, pero os voy a pedir que los leáis, son 5 folios y merece la pena, además os dejo una infografía resumen abajo, para ponéroslo fácil ;-).

Eso sí, os dejo una breve opinión sobre el camino que llevo defendiendo hace años, y si me lees en este blog, lo tendrás claro. El escenario 1 es inviable, es el que nos ha traído hasta aquí, este escenario es el de la contención para salvaguardar la “excepción británica”, sin Gran Bretaña es el momento de avanzar, y más aún si el mayor contrapeso al avance va a ser Polonia, cuyos intereses son más estratégicos y cortoplacistas por su incómoda vecindad con “Putinlandia”.

El Escenario 2 es una broma infinita. Tras este periplo recorrido, ¿dejar solo una Unión Aduanera ampliada? No way!

El Escenario 4 es el ideal neoliberal, es el Escenario 2 con una pátina dorada bajo la palabra más dogmática e ideológica (muy fascista) de la “eficiencia”. En serio, pongamos nombre a esto: desregulación, outsourcing total del estado y primacía del mercado sobre la ciudadanía. Este escenario me da más miedo que todos los demás, sería la venganza perfecta de los euroescépticos y estoy seguro que con el apoyo de todo tipo de neopopulismos a lo largo y ancho de todo el continente, cada uno con su aproximación, pero con un fin común, desmantelar la Unión. Para pensarse en emigrar si esta es la solución final. Al fin y al cabo el escenario 2, no deja de ser una Unión Aduanera.

El Escenario 5, “hacer mucho más conjuntamente”, hace 20 años, tras la firma del Tratado de Amsterdam hubiera comprado la idea. En el mundo actual postinternet esto no deja de ser una bienintencionada visión de 27 remando en la misma dirección. La Historia de la Unión demuestra que nunca los miembros reman en la misma dirección, siempre habrá bloques con pensamientos diferentes, y esto, no es malo, es la fortaleza de la Unión. Nos unimos porque queremos y creemos en un futuro común, y hay que aceptar que puede haber visiones diferentes al respecto. Por ello mi opción preferida y la única que tiene sentido en la actual encrucijada es el Escenario 3:

“Los que desean hacer más, hacen más”

Sí, querido/a lector/a, la famosa Europa de varias velocidades. Nos hemos quedado sin tiempo, y es el momento para hacer grandes apuestas de futuro, de decisiones valientes que ven el largo plazo como una oportunidad, ante las amenazas actuales.

Una UE en capas, según la decisión de integración de los estados que las persigan. Hoy en día ya existe esa tipología de funcionamiento: el Euro, el espacio Schengen…

La Capa externa sería la de la Europa de los 27 actual y el resto de las capas interiores sería según el grado de integración que deseen los estados que las definan conjuntamente, pero con la mira puesta en una Constitución Europea en la capa más interior, rescatar el intento fallido de principios de este siglo y adaptado al futuro. O avanzamos hacia una sociedad planetaria, o estaremos abocados a la extinción como especie. Ahora bien, sin abusar del buenismo integrador, y siendo conscientes de que debemos de integrar a nuestro “soft power” una capa de potencia militar para que se nos tome en serio. La OTAN ha dejado de ser la excusa para no poner en marcha la Unión Europea de Defensa, con un Euroejército integrado.

Desde mi perspectiva, hace tiempo que Europa deje los patrioterismos detrás, toca avanzar juntos y no separados. No entiendo los nacionalismos excluyentes, son el alimento del miedo y la inseguridad, ya se realice de forma consciente o colateral. No queda otra opción que el tercer escenario.

Por cierto, os dejo aquí el enlace a la declaración inicial de La Moncloa sobre el Libro Blanco.

A partir de este Libro Blanco, la Comisión se compromete a emitir documentos de reflexión sobre:

  • el desarrollo de la dimensión social de Europa
  • la profundización de la UEM
  • el aprovechamiento de la globalización (sic)
  • el futuro de la defensa europea
  • el futuro de las finanzas de la UE

O lo que es lo mismo, cómo construir cada una de las capas del tercer escenario.

Queda un tiempo interesante y convulso por delante. La cuestión es: ¿estaremos a la altura?; y lo más importante: TÚ, ¿qué piensas hacer?

Aquí la tabla resumen de los 5 Escenarios prometida:

 

Trump: una oportunidad para Europa

La llegada de Trump a la Casa Blanca puede ser la oportunidad para relanzar la idea de una nueva Unión Europea, una reestructurada visión de qué queremos ser los europeos en el futuro, o por lo menos una gran parte de nosotros.

No es solo la llegada de Trump, es también la salida del gran freno de la integración europea, nuestro vecino del otro lado del Canal de la Mancha, el Reino Unido, que tendrá que enfrentar todos sus viejos demonios gracias al Brexit, para darse cuenta que no dejará de ser un país más en un mundo multipolar que se está desplazando a la cuenca pacífica y en el que EEUU está dejando todo el protagonismo a China, como ya lo dejó en Latinoamérica y África.

El último gran repliegue norteamericano, es una readaptación de la Doctrina Monroe bastante curiosa. Si ésta promulgaba “América para los americanos” con lo que ello supuso para los americanos del sur, el “Make America great again” que proclaman los “trumpers” es un lema que recicla esa vieja aspiración, pero eliminando la del “destino manifiesto” por la que tras las presidencias de T. Roosevelt y Woodrow Wilson y especialmente tras la Segunda Guerra Mundial, los estados unidos tomaron parte. Ahora, desde los nuevos inquilinos de la Casa Blanca, se acabó lo de ser los guardianes del mundo.

Ello implica nuevas reglas y nuevos actores en el tablero geopolítico, porque de este sale voluntariamente el principal actor. Ello no significa que desaparezca, pero sí implica manifiestamente, que no le importa nada lo que ocurra en Europa en los próximos años. Y Europa tiene muchas amenazas en ciernes: su desmonoramiento político y moral, no saber qué hacer con su papel en el mundo, las amenazas extremistas y populistas en su interior, no saber encajar la dualidad islam integrador/fanático en la ecuación y cómo manejarlo, su rol como jugador en el tablero mundial, el papel de una UE sin el Reino Unido, su relación con Rusia, su relación con los estados de la cuenca sur del Mediterráneo, su propia estructura política y social…

Podríamos seguir, pero urge la convocatoria de una nueva Convención para redefinir nuestro rol, para poner en marcha un Euroejército común, para establecer una estructura federalista basada en el papel del poder ciudadano y no de los estados, en la que se sumen los que crean verdaderamente en ello, en compartir unos valores civilizatorios, en desarrollar un marco de cooperación con el islam democrático o el islam tolerante, creando conjuntamente una alianza contra el ISIS y sus marcas blancas, lo cual implicará algo más que negociaciones e intentos de acuerdos. Cuando te declaran la guerra con un fin: el de eliminar tu constructo social, no queda otra que luchar para salvaguardar tus principios.

Hace falta abrir nuevos espacios de debate y reflexión, urge abrir un debate a escala europea para definir qué queremos ser o qué no queremos ser. Hace falta trascender el actual Tratado y la actual UE, hace falta salir de nuestro conformismo ideológico y cultural y ver el mundo con las actuales gafas. El mundo va a dejar de ser como era y cuanto antes nos pongamos a ello, tendremos una oportunidad de reinventar Europa.

La pregunta es: ¿estamos preparados?, ¿queremos hacerlo?, ¿saldremos de nuestro conformismo social?

Demasiadas interrogantes, demasiados espacios, y me temo, que el tiempo se nos acorta. Y recordad el tiempo electoral de este año: Holanda, Francia, Italia… ¿España?